Llamando a la oración por China

La situación de las Iglesias en China es cada vez más complicada. Tras varios meses de presiones por parte del gobierno, el pasado 9 de septiembre, finalizado el culto, más de un centenar de funcionarios del gobierno irrumpieron en la iglesia de Zion en Beijing (Pekín). Causaron varios daños en el lugar de culto, y detuvieron a cerca de una docena de hermanos y hermanas durante 20 horas. Además, nueve cristianos procedentes de Corea, Estados Unidos y Canadá fueron detenidos y no se tiene noticias de su paradero.

Una de las personas que más presión está recibiendo por parte de las autoridades chinas es Ezra Jin, pastor de la iglesia de Zion en Beijing. Antes de ser retenido a solas el pasado 9 de septiembre, en junio de este mismo año se opuso al intento del gobierno de poner cámaras de vigilancia en su lugar de culto. Esto desembocó en una ola de acoso de las fuerzas de autoridad a miembros de su iglesia en sus lugares de trabajo y otros ámbitos personales.

Ante esta situación, la WEA publica el siguiente comunicado:

Llamamiento a la oración por las iglesias y los creyentes en China

A la luz de los recientes informes de las iglesias en China, la Alianza Evangélica Mundial (WEA) apela a los creyentes de todo el mundo a unirse en oración por los hermanos y hermanas en Cristo que se encuentran bajo presión.

Por favor, oren:

  • Por aquellos que viven en las regiones afectadas, que puedan experimentar la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento
  • Por los pastores y líderes, que guíen a sus congregaciones y les animen a permanecer fuertes en la fe en Cristo, en oración y comunión
  • Porque el cuerpo de Cristo en China esté unido en el poder del Espíritu Santo y permanezca atento, con sus mentes enfocadas en el Reino de Dios
  • Porque los creyentes sostengan la promesa de que el Señor Jesucristo ha vencido al mundo, y que Aquél que está en nosotros es más grande que el mundo (1 Juan 4:4)
  • Que Dios muestre su misericordia a todos

Lausana se asocia con YouVersion

 

Lausana se ha asociado con la aplicación bíblica YouVersion (utilizada por decenas de millones de personas en todo el mundo) para llevarles: `Orando juntos por el cumplimiento de la Gran Comisión’. Esto trae la hermosa y poderosa enseñanza del Compromiso de Ciudad del Cabo en formato de oración y devoción a tu smartphone.

En 40 días (repartidos en planes de lectura de 5 ó 10 días) tú, tu familia y amigos podéis ORAR a través del contenido del Compromiso de Ciudad del Cabo y tener vuestros corazones y mentes enfocados en el amor de Dios y la misión de Dios con citas devocionales y citas inspiradoras.

Haz clic aquí para acceder a los planes de lectura (en inglés)

“Fui forastero y me recogisteis”. Participen en el Domingo Mundial del Refugiado los días 17 y 24 de Junio

 

La Alianza Evangélica Mundial (WEA) invita a las iglesias a participar en los próximos Domingos Mundiales del Refugiado, los días 17 y 24 de junio, y puedan inspirarse para actuar según la parábola de acogida al extranjero. Junto con el Refugee Highway Partnership y muchos otros colaboradores, la WEA ha preparado un nutrido sitio web con propuestas de música de alabanza contemporánea, oraciones, devocionales, historias personales de refugiados, y sermones para cultos de niños, jóvenes y adultos, además de una inspiradora película de 30 minutos, “The Peace Between”, disponible de manera gratuita.

“Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recogisteis” es lo que el Rey en la parábola de Jesús en Mateo capítulo 25 le dice a aquellos a los que recibe en su Reino Celestial. Perplejos por escuchar lo que aparentemente habían hecho para el Rey, preguntan: “¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos?”. A lo que el Rey responde: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

En el contexto de cerca de 65 millones de refugiados y personas desplazadas, la parábola de Jesús se hace viva en la realidad que tantas iglesias locales presencian en sus propios barrios. Enfrentándose a un futuro desconocido, aquellos que huyen de la guerra, la persecución y la hambruna a menudo luchan con el miedo, la inseguridad y el trauma además de la carencia de las necesidades básicas como alimento y abrigo.

El Domingo Mundial del Refugiado es una oportunidad para las iglesias para reflexionar sobre las implicaciones prácticas de las numerosas historias bíblicas donde las personas se desplazaban por la necesidad de refugio a causa de un conflicto, un desastre natural o por persecución, entre otros: Jacob, Moisés, David, Pedro, Juan e incluso nuestro Señor Jesús durante Su infancia.

“La llamada reiterada de Dios a lo largo de las Escrituras al cuidado de la viuda, el huérfano y el extraño, junto con la identificación del propio Jesús con el hambriento, el sediento y el forastero nos obliga hoy como creyentes a responder valiente y generosamente a los extranjeros que podamos conocer a las puertas de nuestra casa”, dice el arzobispo Efraim Tendero, Secretario General de la WEA.

Lanzando un reto para el Domingo Mundial del Refugiado de este año, Christine MacMillan, la Asociada al Secretario General de la WEA en Compromiso Público – quien también lidera el Equipo de Trabajo del Refugiado de la WEA – plantea: “A ustedes, que están leyendo este comunicado, les instamos a imaginarse a 65 millones de personas buscando un hogar. Sí, refugiados y personas que se ven obligadas a desplazarse, que viven la vida sin ninguna certeza de futuro. ¿Hay alguna posibilidad de que el corazón de la iglesia vibre con el amor de Dios por el mundo? No hay extraños en la casa de Dios”.

“Al tomar en cuenta los recursos del Domingo Mundial del Refugiado, conviértanse ustedes mismos en un recurso. Un recurso que ora por los extranjeros a los que estamos llamados a acoger – que ya nunca más sean extraños para nosotros. Un recurso cuyas oraciones van a trabajar con toda la intención de ensanchar las puertas de casa más allá del Domingo Mundial del Refugiado”, añade.

 

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La WEA plantea su preocupación por el incremento de las restricciones contra los cristianos en Argelia, llamamiento a la oración

 

A la luz de la creciente presión del gobierno sobre las iglesias y los creyentes en Argelia, la Comisión de Libertad Religiosa (RLC) de la Alianza Evangélica Mundial (WEA) ha emitido una declaración sobre la situación, apelando a las autoridades para que aseguren la libertad religiosa de todas las confesiones. Al mismo tiempo, la Iglesia Protestante de Argelia (EPA), el miembro nacional de la WEA en Argelia, está llamando a las iglesias alrededor del mundo para unirse a ellos en una semana de oración y ayuno por su nación.

En los recientes meses, las autoridades en Argelia han intensificado las restricciones contra las iglesias cristianas en el país, orquestando lo que parece ser una “campaña organizada de ataques contra las iglesias”. Las restricciones también han conducido a un incremento de arrestos a cristianos en el país.

Según los informes, en noviembre de 2017, las autoridades argelinas formaron un comité para inspeccionar las iglesias para comprobar si cumplían las normas de seguridad. Sin embargo, a pesar de que su principal objetivo son los problemas de seguridad, el comité también ha cuestionado el permiso de las iglesias para llevar a cabo actividades religiosas. Este comité ha acordado ordenar cerrar numerosas iglesias, dos escuelas bíblicas y una librería cuyo dueño es cristiano.

En marzo de 2006, el Parlamento de Argelia adoptó la Ordenanza 06-03, la cual confinaba a las confesiones no musulmanas a edificios específicos aprobados por la Comisión Nacional para Grupos Religiosos no Musulmanes. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha concedido ni un solo permiso, lo cual ha desembocado en grandes complicaciones para las iglesias en Argelia, las cuales alquilan edificios para actividades de culto e informan a las autoridades. Según Middle East Concern, una organización asociada a la WEA, “los líderes de las iglesias informan a las autoridades locales sobre sus actividades y presentan toda la documentación relevante, incluyendo los estatutos donde confirman su afiliación a la EPA, la única denominación protestante reconocida oficialmente por el Gobierno.”

“Apelamos al Gobierno de Argelia para que asegure que la libertad religiosa de los cristianos es salvaguardada de acuerdo con la ley internacional”, afirma Godfrey Yogarajah, Vice-secretario General de la WEA y quien dirige la Comisión de Libertad Religiosa. “También exigimos al Gobierno, de acuerdo con la constitución, que tome todos los pasos necesarios para garantizar la libertad de culto de todos los grupos religiosos del país”, añade.

Iniciando una semana de oración y ayuno por su nación, la EPA hace un llamamiento a todas las iglesias y creyentes alrededor del mundo para unirse a ellos. El arzobispo Efraim Tendero, Secretario General de la WEA, ha declarado: “Por favor, únanse a mí en oración clamando por la situación de nuestros hermanos y hermanas de Argelia, para que Dios cambie los corazones de los gobernantes y que puedan ver la gran bendición que son los cristianos para su nación. La libertad religiosa de todas las confesiones es la base de una sociedad sana y Argelia solo podrá florecer como país si los creyentes -cristianos y otros- pueden adorar libremente y sin discriminación”.

 

Clica aquí para leer el comunicado original (en inglés)

El 31 de octubre de 1517 un profesor universitario alemán redactó un documento, organizado en 95 tesis, cuestionando la venta de indulgencias así como algunas doctrinas centrales de la iglesia oficial, y lo clavó en la puerta de la iglesia de su universidad. El profesor Lutero no había sido el primero en reclamar un retorno a las más puras raíces del cristianismo, pero su movimiento consiguió en esa ocasión el suficiente impacto para cambiar la historia.
El protestantismo surgió como un movimiento religioso, pero no se limitó a esto. El lema “Sola Fe, Sola Gracia, Sola Escritura y Sacerdocio Universal” no se quedó en una contundente contestación a la teología oficial: se extendió a todas las áreas de la actividad humana porque generó una específica visión del mundo y del ser humano.
La “Sola Fe” y la “Sola Gracia” asentaron una forma de conducirse basada no en el temor o la imposición, sino en el compromiso con una ética asumida en libertad. La Biblia es la norma de conducta todo protestante; la “Sola Escritura” quitó a la clase sacerdotal el monopolio del acceso a la Biblia, la puso al alcance del pueblo y eso produjo un profundo cambio en las mentalidades, que tuvo consecuencias perdurables en individuos y pueblos y generó el reconocimiento de los derechos y responsabilidades de la persona y una reformulación de las relaciones de poder. El Sacerdocio Universal puso en su lugar la intrínseca igualdad de todas las personas y aportó las bases éticas del sistema democrático occidental.
La Reforma protestante originó una forma diferente de ver el mundo y las relaciones humanas, una cosmovisión liberadora que incidió en áreas tan diversas como la economía, el avance científico, la medicina, la cultura, la música, la literatura, la pintura, la educación, la acción social y política, las libertades personales, las relaciones internacionales y el derecho, entre otros Las 95 tesis de la Reforma 500 años después 5 ámbitos, y lo hizo liberando fuerzas creadoras hasta entonces encorsetadas por el férreo control de la iglesia oficial, de forma que la Reforma supuso “post tenebras, lux”.
Esos cambios han modelado desde entonces la conformación de la identidad de sociedades y naciones, mediante una profunda transformación de su ética colectiva compartida. Hoy en día son patentes sus efectos sobre el desarrollo humano, social, político y económico de los países de Europa y América que aceptaron la Reforma; por citar sólo un ejemplo ilustrativo, de los diez mejores países en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparency International, nueve son de cultura protestante; no es casualidad, sino hay relación de causalidad. Nos tememos que en España no se comprende que la ética protestante, basada en la justificación por la fe, no por las obras, produzca, paradójicamente, mejores obras.

¿Qué se sabe en España del protestantismo?
En España no se comprende la ética protestante porque ni se conoce. A pesar de los cambios en la normativa legal, en el corazón colectivo español el protestantismo sigue siendo algo ajeno, oscuro y sospechoso; es el resultado de la estigmatización y el desconocimiento, un desconocimiento  activamente promovido durante siglos por el poder político y religioso, empezando ya desde la escuela confesional; y las leyes cambian en meses, pero el cambio de mentalidades requiere décadas. El V Centenario de la Reforma es una excelente oportunidad para corregir este déficit y ampliar el conocimiento que la población española tiene del protestantismo y sus valores.

¿Qué se perdió España al rechazar el protestantismo?
Desde el s. XVI España se construyó no sólo ajena al protestantismo, sino frente al protestantismo. Esto ha tenido sus consecuencias en múltiples áreas, desde la educación al desarrollo político o la investigación científica. Por poner sólo un ejemplo, el contrarreformismo español instauró lo que se ha descrito como “el terror al libro”, en oposición al protestantismo, que promovió el acceso directo del pueblo a la Biblia, y con ello la necesaria erradicación del analfabetismo y la apertura al conocimiento por parte de la población general. Las consecuencias de esto perviven hoy: en el último año el 40% de los españoles no ha leído un solo libro.La intolerancia es otra consecuencia de la escasa presencia del protestantismo en España; pensemos, por ejemplo, en la cuestión de la laicidad: El protestantismo estableció la laicidad y la separación iglesias/estado2 , pero el concepto de laicidad es desconocido en España y se ha traducido erróneamente en un laicismo dogmático que hereda la mentalidad de la intolerancia tridentina; España, en su corazón colectivo, sigue impregnada de contrarreformismo tridentino –con expresiones sin duda diferentes– y la tolerancia, uno de los frutos del protestantismo, es una materia pendiente de incorporar.
El protestantismo, por su propia naturaleza, generó inevitablemente un respeto a la diversidad; esto es también una materia pendiente en el alma colectiva española, que se traduce en su incapacidad para resolver conflictos de posicionamientos o de identidades. Esa dificultad para asumir la diferencia se traduce, por ejemplo, en la conformación del texto fundamental del estado, la constitución: un país protestante como EEUU tiene una sola constitución desde 1787 y ha incorporado desde entonces, sin grandes conflictos, 27 enmiendas; en España llevamos siete constituciones y cada una se ha construido liquidando a la anterior, casi lo mismo que los sucesivos planes educativos.

Nuestro objetivo
Es útil para la sociedad española reparar el déficit de conocimiento objetivo del protestantismo y sus valores, comprobar qué se perdió España al conformarse como país frente a la Reforma y qué puede ganar España hoy descubriendo las aportaciones del protestantismo.
En las próximas páginas recorreremos diversas áreas de la actividad humana en las que el protestantismo ha dejado profunda y perdurable huella. Al revisarlas, pretendemos plantearnos la siguiente pregunta: Si hoy tuviésemos que redactar de nuevo las 95 tesis de Lutero y clavarlas en el “muro” de la sociedad española, ¿qué escribiríamos?
Cuando presentamos estas “tesis”, los protestantes no lo hacemos reclamando –como otros colectivos minoritarios están haciendo– reconocimientos privilegiativos que compensen tantos siglos de ignorancia y marginalización; “no pedimos privilegios; reclamamos igualdad de trato”, como dijimos en el acto de firma del convenio de colaboración con la Xunta de Galicia. Y en esta presentación venimos a aportar lo mejor de nuestra cosmovisión a la construcción de la sociedad española. Esperamos que ahora nuestra voz sea escuchada.

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I. INTRODUCCIÓN 

Se ha abierto una nueva era en las relaciones entre las iglesias protestantes y la Iglesia Católica Romana tras la elección del Papa Francisco y la cercanía del 500 aniversario de la Reforma protestante. En esta línea la Alianza Evangélica Mundial (WEA) y la Alianza Evangélica Europea (EEA) han organizado reuniones y emitido comunicados conjuntos, e incluso el Papa se ha reunido con varios representantes de la WEA con buen eco por parte de muchos evangélicos en un nuevo clima de entendimiento mutuo que parece abrir una oportunidad para el fin a cinco siglos de división.

Sin embargo, la Alianza Evangélica Española observa este acercamiento con creciente preocupación; que comparte con otras alianzas nacionales.

En un breve documento que a continuación les resumimos esbozamos “por qué no podemos apoyar la política (ecuménica) de la WEA en lo que se refiere a nuestra relación con la Iglesia Católica Romana”.

Nuestras preocupaciones son sobre todo teológicas, pero hay otras consideraciones que creemos que también deberían tenerse en cuenta.

II. CONSIDERACIONES TEOLÓGICAS

1. Áreas de acuerdo

Tenemos puntos en común con la Iglesia Católica Romana en algunas de nuestras convicciones doctrinales.

  • Compartimos las decisiones del primer Concilio ecuménico en lo referente a la base trinitaria de la fe cristiana, tal y como se refleja en el credo de los apóstoles y en los credos principales que fueron fruto de los cuatro primeros Concilios ecuménicos, que juntos expresan la doctrina apostólica revelada en la Biblia.
  • Esto también se aplica a la doctrina de Jesucristo, cuya naturaleza a la vez completamente divina y completamente humana fue definida en el cuarto Concilio ecuménico de Calcedonia en el año 451.
  • Reconocemos que la Iglesia Católica afirma la personalidad y la divinidad de la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo.

 

2. Áreas de desacuerdo

Sin embargo, hay otras áreas en las que vemos diferencias vigentes e insalvables con la fe confesa de la Iglesia Católica Romana (según los correspondientes documentos oficiales, como por ejemplo la última edición del Catecismo). Se tratan de cuestiones centrales de la fe cristiana y la doctrina.

a) Una de nuestras mayores preocupaciones tiene que ver con la cuestión de la autoridad, y se refiere a la base sobre la que cualquier declaración teológica y práctica de la fe se debe definir y evaluar. 

Por lo tanto no podemos aceptar: 

  • Ninguna otra autoridad para la fe y la práctica que no sea la Biblia, rechazando los libros apócrifos o deuterocanónicos que añade la Biblia católica.
  • La idea de que la autoridad final para la interpretación de la Biblia resida en la autoridad docente oficial de la Iglesia Católica Romana.
  • La idea de que la Biblia fue creada por la Iglesia. La tradición y el Magisterio de la Iglesia católica no pueden en ningún caso tener autoridad igual o semejante a la de la    Biblia.

 

b)La doctrina de la Iglesia, su liderazgo y sus símbolos (sacramentos) se han definido de forma clara y suficiente en el Nuevo Testamento. 

Por lo tanto no podemos aceptar:

  • Lo que no es correcto, como declaró Martín Lutero en la Dieta de Worms: “a menos que estemos convencidos, bien por el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes (ya que no confiamos en la autoridad no confirmada del Papa y de su Concilio, puesto que es obvio que han errado continuamente y a menudo se han contradicho), nos mantenemos firme en las Escrituras en que no podemos ni queremos revocar nada que esté escrito claramente en la Biblia”.
  • Estos errores que existen y se han enseñado en los documentos oficiales de la Iglesia Católica Romana. Consideramos que la forma de corregirlos es con una rectificación pública (Nehemías 9:3).
  • La doctrina que otorgue o pueda otorgar infalibilidad en cuestiones doctrinales a ningún ser humano, sea el Papa o cualquier otra persona (2 Pedro 1:21).
  • La doctrina de ningún tipo de preeminencia o autoridad del obispo de Roma sobre cualquier otra iglesia (Colosenses 1:18).
  • La sucesión apostólica de Pedro en la figura del Papa.
  • El concepto del celibato obligatorio para todo sacerdote católico romano.
  • La doctrina de la transformación (transubstanciación) de los elementos del vino en sangre y del pan en carne.
  • La práctica de la iglesia católica de negar el cáliz de vino a los laicos, puesto que en la mesa de Dios todos sus hijos son bienvenidos en igualdad de condiciones (1 Corintios 11:23-25).
  • La doctrina de la misa como continuación o recreación del sacrificio de Jesucristo (Hebreos 10:12).
  • La doctrina de los siete sacramentos, puesto que reconocemos únicamente dos sacramentos ordenados por Jesucristo: el bautismo en agua y la comunión (cena del Señor).
  • Que el Papa pueda representar al conjunto de todas las iglesias cristianas.

 

3. La Biblia revela claramente que la doctrina de la salvación es únicamente por gracia, independiente de cualquier obra que podamos hacer, y se obtiene por la fe en el sacrificio final y suficiente de nuestro Señor Jesucristo por su muerte expiatoria en la Cruz. 

Por lo tanto no podemos aceptar:

  • La idea de que la gracia divina se “infunda” o haga efectiva a través de cualquier sacramento (2 Timoteo 1:9).
  • Las decisiones del Concilio de Trento, particularmente el Canon IX, que condena explícitamente la doctrina de la justificación sólo por la fe. Las decisiones vigentes de este Concilio son uno de los principales obstáculos para siquiera considerar a la Iglesia Católica Romana como socio apropiado en asuntos espirituales.
  • El uso continuado de las indulgencias en la Iglesia Católica Romana, sobre todo teniendo en cuenta que originalmente fueron el desencadenante de la publicación de las 95 tesis de Martín Lutero.

 

4. La Biblia enseña claramente que no hay nadie que sea justo, ni siquiera uno. 

Por lo tanto no podemos aceptar:

  • La doctrina de que algún ser humano (excepto Jesucristo) pueda estar exento de la corrupción total heredada a causa del pecado de Adán y extendido a toda la humanidad sin excepción. Esto incluye a la Virgen María que, aunque fue un ejemplo a seguir en su vida y su fe, fue sin embargo un ser humano más (Romanos 5:12).
  • La doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, puesto que es contraria a la Biblia.
  • La idea de una asunción física de María a los cielos, puesto que es una doctrina que no se puede demostrar en las Escrituras.

 

5. Los méritos de nuestro Señor Jesucristo son suficientes para garantizar nuestra salvación completa e inmediata. 

Por lo tanto no podemos aceptar:

  • La idea del thesaurus ecclesiae o cualquier posibilidad de alterar el estado de una persona fallecida, a través de las oraciones de los vivos o de cualquier pago material o inmaterial hecho en su nombre (Hebreos 9:27).
  • La idea de un estado llamado Purgatorio, ya que no se encuentra en las Escrituras y es puramente ficticio.
  • La idea de que las oraciones a los santos o a otras personas fallecidas sean eficaces o hayan sido recomendadas de algún modo por Cristo o los apóstoles.

 

III. RAZONES HISTÓRICAS

Las razones teológicas no son las únicas que nos impiden como Alianza Evangélica Española aceptar a la Iglesia Católica Romana como una iglesia cristiana con la que podemos tener comunión espiritual.

  • En España han existido 500 años de persecución directa, rechazo y hostilidad de la Iglesia Católica Romana hacia los evangélicos. Tras la muerte de Franco, la Constitución Española de 1978 estableció oficialmente la libertad de religión, pero esto no sucedió gracias a los buenos oficios de la Conferencia Episcopal Española.
  • Aún hoy, después de casi 40 años de la libertad religiosa, los evangélicos españoles siguen sufriendo una considerable desigualdad e injusticia en el trato que reciben por parte del gobierno español y de la Iglesia Católica Romana. La Conferencia Episcopal española no ha adoptado medidas para cambiar esta situación, e insiste en mantener los privilegios de la Iglesia Católica Romana.
  • Como evangélicos españoles creemos que sería adecuado y bueno que la Iglesia Católica Romana expresara oficialmente su arrepentimiento por los crímenes cometidos hasta el pasado reciente; particularmente por las atrocidades de la Inquisición, pero también por aquellos cometidos durante y después de la Guerra Civil española, con apoyo y consentimiento directo o indirecto de la Iglesia Católica española.

 

IV. RAZONES POLÍTICAS

El Papa Francisco ha mostrado simpatía no sólo hacia los protestantes, sino también hacia los musulmanes, budistas, judíos y otras religiones importantes del mundo. Algunas de sus declaraciones en este contexto son sorprendentes e inaceptables para nosotros como evangélicos.

No hay que olvidar que el cardenal Ratzinger (posteriormente Papa Benedicto XVI) en su encíclica Dominus Iesus, publicada en agosto de 2000, negó a los protestantes la condición de iglesias, describiéndolos en términos de “comunidades cristianas”, lo que reafirmó explícitamente en 2010 tras ser elegido Papa.

Parece que la repentina apertura hacia los evangélicos tiene que ver con el espectacular crecimiento de las iglesias evangélicas, especialmente en América Latina, cuya tradición es mayoritariamente católica.

En este contexto no podemos aceptar las recientes declaraciones del Papa Francisco contra el “proselitismo”, porque es un término inadecuado que representa una idea inadecuada. Creemos sobre todas las cosas en la proclamación del Evangelio de Cristo como parte inseparable de su Gran Comisión, y es algo a lo que nunca renunciaremos. Dar testimonio y anunciar el Evangelio es parte integrante de la libertad religiosa. (Marcos 16:15-16).

 

V.  RAZONES CATÓLICAS INTERNAS

El Papa Francisco tiene que lidiar con una oposición considerable dentro de la Iglesia Católica Romana. Esto tiene que ver no sólo con su poco ortodoxo estilo de liderazgo, sino también con su teología y su apertura hacia otras iglesias históricas.

No hay que olvidar que al “aggiornamento” de Papa Juan XXIII le siguieron los episcopados de Pablo VI y Juan Pablo II, bastante tradicionales desde el punto de vista de muchos protestantes.

Como evangélicos, no podemos dejar que nuestra valoración de la Iglesia Católica Romana dependa de los caprichos del Papa reinante en ese momento, sino que tenemos que basarnos en cambios perceptibles y explícitos, recogidos en documentos oficiales de la Iglesia Católica Romana en lo que concierne a su teología y su práctica.

 

VI. CONCLUSIÓN

No negamos un terreno común con la Iglesia Católica en las doctrinas relacionadas con la persona y los atributos de nuestro Dios Trino que subsiste en tres personas, pero tampoco podemos ignorar el hecho de que la Iglesia Católica Romana sigue manteniendo doctrinas fundamentales que no se encuentran en las Escrituras y que condujeron a la división de la Iglesia en el siglo XVI.

Ni siquiera las bien intencionadas palabras del actual Papa han llevado a la corrección de ninguna de las doctrinas proclamadas oficialmente en el pasado que se interponen entre nosotros, doctrinas que se han considerado en este documento.

Es posible que si hablamos a los no cristianos con una sola voz aumente el impacto de nuestro testimonio cristiano, como algunos opinan, pero este hecho no nos impide afirmar con tristeza que la teología de la Iglesia Católica Romana no ha cambiado sustancialmente en los últimos 500 años para corregir los errores doctrinales que desencadenaron la Reforma. De hecho, según su propio entendimiento, la Iglesia Católica no puede cambiar, teniendo en cuenta la irreversibilidad de las decisiones ex cathedra de los Concilios o del Papa.

Sin embargo, la verdad nunca se puede subordinar a cuestiones estratégicas, sino que debe prevalecer incluso en situaciones de extrema presión (Hechos 5:29).

Reconocemos que hay terreno para la acción común con la Iglesia Católica en asuntos éticos como el aborto y en otros asuntos de interés común como la persecución de los cristianos. Este terreno común puede existir también con otras organizaciones y grupos eclesiásticos o seculares.

Reconocemos que estas afirmaciones acerca de la Iglesia Católica Romana no se aplican necesariamente a todos los católicos a nivel individual. La gracia de Dios obra en hombres y mujeres que se arrepienten y confían únicamente en Jesucristo.

Y por último, hacemos hincapié en nuestra firme convicción de que la violencia y la coacción nunca han sido ni serán los medios adecuados de expresar nuestras diferentes opiniones.

El Dios de la verdad que conoce los corazones de todos los hombres tendrá la última palabra allí donde nosotros podamos errar en nuestros juicios como pecadores salvados por gracia. A Él sólo sea la gloria.

Equipo de Autorización 

AEE_ ComunicadoEcumenismo

Desde la Alianza Evangélica Española queremos expresar el dolor que nos produce la pérdida de vidas humanas que tienen un valor eterno. Nos sentimos parte de la consternación que sienten los que han perdido a algún ser querido, nos sentimos parte de una ciudad de Barcelona que con dificultad trata de asumir el golpe recibido.

También nos preguntamos qué clase de respuesta es la adecuada después de una manifestación del mal como la que hemos sufrido y manifestamos la necesidad de responder con unos valores que reflejen aquellos que fueron evidentes en la vida de Jesús. El riesgo es que el dolor y la desesperanza nos arrastren a sostener valores semejantes a los que inspiraron esta barbarie, sin embargo creemos que es el momento de apostar por los valores del evangelio, única fuente de transformación profunda de la sociedad: la esperanza de una nueva vida que hay en Cristo, el amor manifestado en su entrega en la cruz por sus enemigos y la fe puesta en la justicia que Él traerá en su regreso.

Por eso también queremos realizar un llamamiento a la unidad en oración por la sociedad catalana. Oremos por la Iglesia catalana, de forma especial para que sea esa muestra evidente de fe, esperanza y amor que sirva de antídoto al odio, tanto el manifestado por los que mataron y los que les alentaron, como el manifestado por los que quisieran culpabilizar a colectivos y fomentar así una espiral de la venganza. El evangelio nos muestra que la única manera en la que se vence al mal no es con más mal, sino con el bien.

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Des de l’Aliança Evangèlica Espanyola volem expresar el dolor que ens produeix la pèrdua de vides humanes que tenen un valor etern. Ens sentim partíceps de la consternació que senten els que han perdut a algun ser estimat, ens sentim partíceps d’una ciutat de Barcelona que amb dificultat tracta d’assumir el cop rebut.

També ens preguntem quina classe de resposta és l’adequada després d’una manifestació del mal com la que hem patit, i manifestem la necessitat de respondre amb uns valors que reflexin aquells que van ser evidents en la vida de Jesús. El risc és que el dolor i la desesperança ens arrosseguin a sostenir valors semblants als que han inspirat aquesta barbàrie, malgrat tot creiem que és el moment d’apostar pels valors de l’evangeli, única Font de transformació profunda de la societat: l’esperança d’una nova vida que hi ha en Crist, l’amor manifestat en la seva entrega en la creu pels seus enemics i la fe posada en la justicia que Ell portarà en el seu retorn.

Per això volem també realitzar una crida a la unitat en la pregària per la societat catalana. Preguem per l’església catalana, de forma especial per a què sigui una mostra evident de fe, esperança i amor que serveixi d’antídot a l’odi, tant el manifestat pels que han matat i els que els han alentat, com el manifestat pels que voldrien culpar a col.lectius i fomentar així una espiral de venjança. L’evangeli ens mostra que l’única manera en la que es venç el mal no és amb més mal, sinó amb el bé.

 

Alianza Evangélica Española

La Alianza Evangélica ante la proposición de ley de Proposición de Ley “contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de LGTBI”

Los protestantes hemos vivido en el estado español un pasado de sufrimiento y persecución, desde el hostigamiento social a la eliminación física; hace falta impulsar y consolidar un cambio de concepción social sobre nosotros. Procede, por tanto, crear políticas proactivas y una ley de igualdad real que supere la histórica invisibilidad y falta de reconocimiento de nuestros derechos. Los poderes públicos, deberán, consecuentemente, promover la visibilidad de los protestantes y celebrarán nuestras fechas conmemorativas. Será obligatoria la formación en protestantismo y la sensibilización adecuada de los profesionales que trabajen en los ámbitos laboral, de la salud, educación, servicios sociales, justicia, cuerpos de seguridad, seguridad privada, funcionarios de prisiones, personal de centro de menores, deporte, ocio y comunicación. Se promocionará la investigación científica, sociológica y cultural sobre protestantismo. Todas las Administraciones Públicas promoverán la participación y representación de los protestantes en la esfera pública. Se creará una Agencia Estatal contra la discriminación por protestantismo; en ella estarán representadas las organizaciones evangélicas, que tendrán capacidad decisiva autónoma en las cuestiones que les atañen de manera específica. Se creará una Comisión Interministerial de políticas para los protestantes. Se desarrollarán cursos de sensibilización y capacitación en los centros de formación permanente del profesorado, que incorporarán la perspectiva protestante. Desde la educación infantil hasta la universidad, se integrará la doctrina protestante en los curricula. En las convocatorias de ayudas y subvenciones de fomento al empleo se tendrán en cuenta criterios de igualdad de oportunidades para los protestantes. Se garantizará la existencia de fondos bibliográficos de temática protestante, obligatorios en las bibliotecas de centros educativos y poblaciones de más de 20.000 habitantes, y estarán coordinados con el Centro Nacional de Memoria Histórica del Protestantismo, que la Administración creará con financiación pública. Cuando un protestante alegue discriminación por razón de su fe y aporte indicios fundamentados, corresponderá a la parte demandada la aportación de una justificación objetiva y razonable. Queda prohibido predicarle a un protestante para convertirlo a otra creencia o religión utilizando argumentos “de aversión”, aún si él lo pide.

No necesitan decirlo ustedes; lo decimos nosotros: todo esto sería absolutamente improcedente porque impondría privilegios incompatibles con una sociedad democrática en la que todas las personas son iguales. ¿Por qué es improcedente para los protestantes y no lo es para el colectivo LGTBI? ¿Acaso aquellos ciudadanos del colectivo LGTBI son “más iguales que los demás”? ¿Acaso están en una especial situación de riesgo que los diferencia de otros grupos sociales perseguidos en el pasado y exige una especial protección? La propia proposición de ley no presenta evidencia objetiva alguna que lo pruebe 1. La realidad es que hace años que en la administración, en los medios de comunicación, en las manifestaciones culturales, etc., no se escuchan posicionamientos críticos con el colectivo LGTBI; los podemos encontrar dirigidos contra otros grupos sociales, pero los postulados y la imagen de ese colectivo son intocables y cualquier discrepancia es atajada con la acusación de “homofobia”.

La proposición de ley y el odio, el prejuicio y la intolerancia

La proposición de ley que analizamos se presenta como un avance frente al odio y el prejuicio. Los protestantes somos especialmente sensibles a las dos cosas, porque las hemos sufrido como nadie en carne propia, igual que la discriminación por razón de religión. Nuestra historia particular nos enseña que odio, prejuicio e intolerancia están profundamente enraizados porque no dependen tanto de ideologías como de mentalidades, y éstas tardan generaciones en ser modificadas. La lectura de este proyecto nos demuestra que persisten aún hoy: la redacción del mismo está impregnada de prejuicio e intolerancia y, al igual que los antiguos dogmáticos, es incapaz de distinguir entre respeto a las personas y derecho a la discrepancia; promueve así la discriminación por razón de opinión.
Los protestantes amamos la tolerancia, y esta se demuestra permitiendo que cada uno pueda, por ejemplo, educar a sus hijos de acuerdo con los valores que asume, pero la proposición de ley pone limitaciones a esto. Los protestantes amamos la diversidad, y el respeto a esta se implementa desde el derecho a discrepar y a expresarlo públicamente, pero la proposición de ley limita este derecho. La diversidad es incompatible con los dogmas impuestos desde la ideología, pero todo el texto está cargado de ideología y vacío de apoyo científico, y en un tema como este es temerario ignorar lo que dice la investigación médica 2.

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La proposición de ley y el progresismo

El progreso social no lo definen las élites con agenda propia, sino se construye entre todos, escuchando a todos, y se demuestra en sus efectos. El progreso no se desarrolla desde los valores impuestos por lobbies; debemos reevaluar continuamente qué es lo que estamos asumiendo como “progresista” y por qué, en vez de acatar acríticamente las proclamas de moda. No es la primera vez que caemos en esto: alguien tan avanzado como Gregorio Marañón saludaba el advenimiento de la República –que los protestantes también recibimos con alegría, pero por otras razones– diciendo que suponía “vida nueva, universal, abierta a los progresos justos. Y que es esto lo que, en efecto, significa, lo demuestra bien el hecho de que hoy podamos hablar así de eugenesia.”3 En su tiempo muchos asociaron como él, acríticamente, eugenesia con progreso, olvidando que el progreso no es un slogan,
sino se demuestra en sus efectos, y los de la eugenesia se evidenciaron bien en la Alemania nazi. Tenemos aquí una fundamental llamada de atención para el tema que nos ocupa.
Para evaluar la propuesta de ley, no podemos asumir irreflexivamente que es progresista porque así lo dice mucha gente, sino debemos preguntarnos qué tipo de sociedad promueve: ¿una sociedad impregnada de tolerancia o de dogmatismo? ¿de diversidad o de pensamiento único? ¿de respeto o de amenaza? ¿de libertad o de coerción? ¿abierta a la libertad de expresión o vigilada bajo tutela? ¿redactada por un lobby con agenda propia o redactada teniendo en cuenta la diversidad social?

La proposición de ley y el pensamiento único

Se establecen de entrada postulados que no obedecen a criterios científicos, sino ideológicos, que se presentan como verdades universales y objetivas; así el proyecto establece desde el principio que “el género es una categoría humana que puede estar en constante evolución y como tal tiene que ser percibida como una experiencia vital, un recorrido diverso en tiempos y forma”; es este un dogma basado en la ideología, no en la evidencia científica, y desde los dogmas no se puede construir democracia ni progreso.
Se pretende imponer una única forma de entender las cosas, empezando por una terminología específica; así, a la normal congruencia entre la “identidad biológica” y la “identidad de género” se le adjudica el término “cisexualidad”, como si fuese una variante más de la normalidad, sin apoyarse para ello en criterio científico alguno. Se asume igualmente sin sustento científico que cuando hay una discrepancia entre ambas identidades, lo razonable es corregir la realidad física con tratamientos complejos y consecuencias irreversibles.
Sobre estos postulados se desarrolla todo un articulado que no da pie a la diferencia de pensamiento, que impide separar el necesario respeto a las personas del derecho a la discrepancia de criterios. El adoctrinamiento en la ideología de género está detrás de buena parte del texto, asegurándose de que todas las áreas de la actividad social asuman esa perspectiva (véanse artículos como los 7.4, 66, 67.1, 68.4, 68.5, 70 y 81).
Los protestantes nos rebelamos contra la tutela, contra los sanedrines que sentencian lo que está permitido y lo que está prohibido creer y expresar, y esta proposición de ley está impregnada de tutela, supervisión e intervención de los grupos de acción LGTBI, a los que se otorgan prerrogativas y capacidades ejecutivas y de control que a ningún otro colectivo se concede en ninguna otra ley.

Discriminación y privilegios

Algunos de sus artículos proponen medidas razonables, pero devienen en discriminadoras cuando se aplican con todo cuidado a los grupos LGTBI y no se tienen en cuenta para otros colectivos que las necesitan tanto o más. Las libertades y derechos son iguales para todos y buena parte del articulado se podría obviar con un simple “aplíquese la legislación”; citamos como ejemplos los art. 19.4, 20.1, 20.4, capítulo V, 48.2.h y 82.
Los protestantes sabemos lo que es sufrir discriminación y la condenamos sean quien sean sus perpetradores y sean quien sean sus víctimas, pero jamás hemos utilizado el victimismo en provecho propio para reclamar privilegios por encima de los demás. Los privilegios para las organizaciones LGTBI –que no se conceden a ningún otro colectivo– recorren toda la proposición de ley; citamos por ejemplo los art. 16.d, 18.1, 20.6 y 7, 20bis.5, 20ter, 32.1, 37.5, todo el cap. VII, 48.2.f, 48.2.h, 49, 58, 59.1, 59.4, 59.5, 67.1, 71 y 72; el art. 80 habla específicamente de una “política proactiva” al respecto. Se impone reiteradamente la visibilización del colectivo, en una estrategia parcialista incompatible con la libre concurrencia de propuestas propia de una sociedad democrática, como en los art. 6, 7.5.a, 58.2, 58.5, 59.1 ó 65.4. El cap. XII establece la constitución del Centro Nacional de la Memoria Histórica LGTBI, algo que no se ha concedido a ningún otro colectivo discriminado históricamente; el cap. XIII, de asilo y cooperación internacional, establece medidas de protección específica para este colectivo, que no criticamos, pero que no se conceden a ningún otro grupo que está al menos en la misma situación de alto riesgo y está sufriendo persecución no menos severa que los LGTBI, y en la Disposición Adicional Primera se acuerda el desarrollo de un Plan Interdepartamental específico.

Amenazas a las libertades democráticas

Las consecuencias de este talante se extienden a lo largo de toda la proposición de ley y no vamos a seguir describiéndolas exhaustivamente, pero citamos algunas adicionales que nos parecen especialmente preocupantes:
Se penaliza no sólo la transgresión de la ley, sino también la omisión de su cumplimiento proactivo (art. 87 y 88). Los activistas LGTBI actúan con un poder desmesurado, no concedido a ningún otro colectivo, a través de su participación en la “Agencia Estatal contra la discriminación por orientación sexual” y en la elaboración de reglamentos y en su ejecución (art. 91, 92.4, 92.8, 92.10 y 93). Esto convierte a estos activistas en juez y parte, creándose una situación de indefensión en las personas o entidades frente a las que actúe esa Agencia.
La ideología de género se impone desde la escuela hasta la universidad, haciendo obligatoria su inclusión en los curricula y estableciendo el adoctrinamiento en los dogmas, siguiendo la mejor tradición tridentina (todo el cap. VII). Reclamamos el cumplimiento del Protocolo 1 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que en su art. 2 establece que “el Estado respetará el derecho de los padres a asegurar una educación en conformidad con sus propias convicciones religiosas y filosóficas”. Los protestantes sufrimos en el pasado el adoctrinamiento a nuestros hijos en la escuela oficial con dogmas con los que discrepábamos; no estamos dispuestos a pasar por lo mismo otra vez, porque la cuestión no está sólo en que discrepemos de su contenido, sino en que son dogmas y son impuestos por adoctrinamiento.
La proposición de ley reconoce la pertinencia de que las empresas establezcan un código ético propio (art. 48.2.m), pero prohíbe cualquier código ético que no siga las directrices de esta ley.
Establece en su Exposición de motivos que “el género es una categoría humana que puede estar en constante evolución y como tal tiene que ser percibida como una experiencia vital, un recorrido diverso en tiempos y forma”. Si la proposición de ley fuese coherente, admitiría que no puede prejuzgar la dirección en la que las personas pueden realizar ese “recorrido diverso”; pues bien, en realidad sólo permite una dirección, desde lo que llama “cisexualidad” hacia el resto de variedades, porque prohíbe expresamente que un homosexual o transexual pueda retornar a la concordancia con su sexo biológico, estableciendo severas sanciones para los profesionales que le presten ayuda, aún con el consentimiento del interesado (art. 94.4.c). Significativamente, en vez de denominar estas terapias “de restauración”, las denomina “de aversión”. El art. 22 requiere el consentimiento informado para los tratamientos de reasignación de sexo, pero ese consentimiento se hace inútil para los de restauración de la concordancia con el biológico. Se liquidan de paso todos los compromisos con el respeto a la autodeterminación de la persona que tanto proclama en su articulado (por ejemplo, en el art. 20.2 y 20.5).
El cap. III impone una dedicación de recursos sanitarios al colectivo LGTBI que no es equiparable con el de ningún otro grupo social, incluyendo la implantación de Servicios de Diversidad de Género, lo que es un agravio comparativo con otros sectores de la población más vulnerables.
Aborda el tratamiento hormonal cruzado de menores con una ligereza asombrosa, sin tener en cuenta lo que la ciencia médica dice al respecto4; la bibliografía científica indica que la inmensa mayoría de los niños y adolescentes que en un momento de su desarrollo tuvieron dudas en la percepción de su identidad, al completar la adolescencia se decantan por su sexo biológico. Además, la proposición de ley contradice la Ley de Autonomía del Paciente 41/2002, donde está claro que el menor no puede prestar consentimiento por sí mismo en situaciones equiparables a la que nos ocupa. Reclamamos una mayor prudencia a la hora de abordar el consentimiento para tratamientos a menores, que tienen efectos profundos y permanentes y pueden generar traumas irreversibles.
En todo el cap. VIII se establecen medidas específicas de apoyo al colectivo LGTBI en el ámbito laboral, de las que no gozan otros colectivos menos favorecidos. Se plantea, además, un problema de la prueba de pertenencia al colectivo para poder gozar de las medidas específicas de apoyo. ¿Se precisará estar anotado en una asociación o bastará una declaración verbal o se precisará una declaración jurada? Esta indefinición puede producir inseguridad jurídica acerca de quiénes pueden acogerse a las ventajas.
El art. 58.3 impone la conformación de fondos bibliográficos con temática LGTBI por toda la geografía, algo incompatible con la libertad e igualdad de acceso a la información disponible y a los espacios públicos de todas las ideologías y creencias.
El art. 59.1.e, de visibilización de los LGTBI en el deporte, recuerda la mezcla de deporte e ideología propia de regímenes totalitarios, como la que sufrimos en el franquismo.
El cap. XIV impone criterios específicos a los medios de comunicación, con sus correspondientes medidas coercitivas. Reclamamos que se respete el art. 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que establece la libertad de pensamiento, conciencia y religión y la manifestación de las creencias en público, respetando las libertades de los demás.
El art. 74, de inversión de la carga de prueba, liquida la igualdad de todos ante la ley y crea inseguridad jurídica, un elemento fundamental del estado de derecho.
El régimen de sanciones propuesto nos parece exagerado; reclamamos en todo caso que el sistema de sanciones que se decida se aplique con el mismo rigor cuando se trate de los demás grupos sociales;es sangrante que lo que no se tolera contra los LGTBI se tolere, por ejemplo, contra los católicos, bajo la justificación de “libertad de expresión”.
Deberá garantizarse que la sección especial de las fiscalías contra delitos de odio y discriminación no limitará sus actuaciones a la protección de los ciudadanos que pertenecen al colectivo LGTBI.
Finalmente, se le otorga un poder ilimitado al estado, en contra del pensamiento democrático occidental, al invadir áreas de competencia propias de la sociedad civil y de la familia, imponiendo, por ejemplo, la educación en unos valores específicos; alguna normativa autonómica llega a establecer la “reeducación” de la familia en casos determinados, siguiendo prácticas de regímenes totalitarios.

Conclusión

No nos alarma la proposición de ley sólo porque sea contraria a nuestra cosmovisión cristiana, sino porque amenaza a las libertades democráticas de toda la ciudadanía: parte de los dogmas, no de la evidencia científica; impone una determinada ideología, en vez de reconocer la libre concurrencia de propuestas; contradice la igualdad de todos los ciudadanos al conceder a un grupo social privilegios por encima de los demás; coarta la libertad de conciencia y la libertad de expresión; invade competencias propias de la sociedad civil y la familia.
Los protestantes hemos construido democracia en Europa y América desde los valores bíblicos transmitidos en la familia, y así lo vamos a seguir haciendo. Invitamos a los legisladores a que en el debate de esta proposición de ley recuperen el espíritu de la democracia y la real diversidad y no acepten acríticamente el dogma, una nueva ortodoxia, el tutelaje, la desigualdad y la intolerancia, especialmente si estos se disfrazan de progresismo.

Resumen-Comunicado  

Junta Directiva de la Alianza Evangélica Española 

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  1. Sólo ofrece datos globales sobre Europa, y además elaborados a partir de la percepción subjetiva de discriminación por parte de los LGTBI.
  2. Estaremos encantados de facilitar a los legisladores bibliografía médica específica sobre el tema, que desmonta afirmaciones que se dan por evidentes, desde el irresponsable desconocimiento.
  3. MARAÑÓN, G. “Eugenesia y moral”, en Obras completas, Madrid, Espasa Calpe, 1966, p. 101
  4.  El espacio no nos permite explicar los graves e irreversibles efectos que estas terapias pueden tener; basta con recordar que el Colegio Americano de Pediatras las considera una forma de abuso infantil. Hay bibliografía médica muy contundente al respecto.

Se acaba de constituir el gobierno de España en unas condiciones especiales, producto del nuevo equilibrio parlamentario. Nos alegramos de que al menos se haya puesto punto final a una situación de interinidad que a nadie beneficiaba.

Gobernar va a ser ahora más complicado que nunca, pero hay que aprender a sacar provecho de las ventanas de oportunidad que ofrece una situación compleja como la actual. Así, a los evangélicos nunca nos han entusiasmado las mayorías absolutas, cuando ha sido ejercidas como un rodillo que impone la uniformidad, con una absoluta falta de consideración hacia las minorías. Apreciamos en esta situación actual una oportunidad para desarrollar lo que no se realiza habitualmente por convicción, y sí debe hacerse ahora por necesidad: la cultura del consenso.
El protagonismo corresponde ahora al gobierno, que debe definir líneas de trabajo en las que todos –o al menos la mayoría– encuentren posibilidades de vehicular sus propias propuestas; eso supone no sólo el diseño de una adecuada estrategia política, sino especialmente un cambio de mentalidad que pase de priorizar lo propio a priorizar lo de todos.
Corresponde también el protagonismo a la oposición, que ya no podrá limitarse a descalificar sistemáticamente todas las iniciativas del gobierno, sino tendrá que presentar propuestas que ayuden a construir consenso. No es fácil compaginarlo con el objetivo político de señalarse como alternativa, diferenciándose del partido del gobierno, pero sería suicida para la oposición entrar en una estrategia de bloqueo, que conduciría a unas nuevas elecciones de las que el gobierno la haría responsable.
Tanto gobierno como oposición tienen que recuperar credibilidad ante la sociedad, y la mejor forma de hacerlo es realizando responsablemente la función para la que fueron elegidos: desarrollar la actividad política desde el respeto a la diferencia y la voluntad de concertación.
Vemos prioritario e imprescindible que se trabaje para crear un equilibrio de poderes, transparencia económica y reestructuración del funcionamiento de la vida política que sirvan para aplicar de forma real la justicia a la corrupción, hasta ahora existente, y prevenirla al máximo en el futuro. Es la única forma para que la credibilidad y la confianza en la clase política comiencen a recuperarse en la ciudadanía, sin tener que asistir al espectáculo donde cada partido denuncia al otro mientras mira para otro lado en su propia casa.
Corresponde al gobierno y a la oposición restituir el protagonismo a la sociedad civil. Hay que devolverle así áreas que el poder político, de todo signo, ha invadido en los últimos años, empezando por las responsabilidades inalienables de la familia. Además, hay que escuchar más a la sociedad civil, no sólo en campaña electoral, y desarrollar mecanismos que permitan su participación responsable en la actividad pública y el ejercicio del control democrático que le corresponde.
Reclamamos también de gobierno y oposición que dejen de ser tan susceptibles a la presión de los lobbies, como el financiero, el LGTB o la jerarquía de la Iglesia Católica, cuyas actividades soslayan la transparencia y se hacen inmunes a los mecanismos de control democrático.
Pedimos a todos que construyan consenso en áreas que requieren acuerdos estables, como los servicios básicos de Sanidad, Educación, Seguridad Social y Pensiones, pero también en la relación con la UE y en la articulación territorial del estado. Y si en el curso evolutivo de esta legislatura se hace evidente la necesidad de modificar la Constitución, que no entre el vértigo a hacerlo, porque no es ningún texto sagrado, y se haga desde el respeto a la diversidad y la concertación.
“El que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Marcos 10.44). Como evangélicos estamos dispuestos a reconocer la autoridad legítimamente constituida, pero queremos que gobierno y oposición se conquisten también la autoridad moral, y esto no se hace desde la mera imposición de mayorías parlamentarias, sino desde la actitud comprometida de servicio a todos, a toda la sociedad española en su pluralidad.
Finalmente, como protestantes nos ofrecemos a colaborar responsablemente en la construcción de la nueva mentalidad y la nueva forma de hacer política que la situación actual requiere. Lo hacemos con la convicción de que nuestra autoridad moral no la ganaremos desde la fácil descalificación generalizada, sino desde el servicio a todos.
Equipo de autorización de la Alianza Evangélica Española
Redacción: Xesús Manuel Suárez

EL MANIFIESTOen defensa de los refugiados
Quiero
1. Abrir mis ojos a la realidadporque quiero ser sensible al mundo que hay a mi alrededor. Veo a gente huir de la violencia y a gente que usa la violencia para detenerles. Eso me disgusta. Por eso me levantaré y ayudaré allí donde y cuando vea una necesidad que yo pueda tratar.
…Nosoy ingenuo, sino realista. No exageraré ni minimizaré ningún problema.
2. Abrir mi corazónporque creo que Dios creó a todos los seres humanos a Su imagen y a Su semejanza. Seres únicos, cada uno con su historia, todos aspirando a una vida con significado y alegría. Confiando en Dios, no temeré sino que estaré disponible a favor de las personas en aflicción, del mismo modo que lo estuvo Jesús.
….Mi corazónnoserá controlado por el temor sino por el amor. Porque el verdadero amor echa fuera el temor.
3. Escoger la mansedumbreporque creo que los mansos heredarán la tierra. Cuando se elige un lenguaje duro, el rechazo, o incluso el odio hacia los refugiados, en lugar de perder el control, responderé con calma y sensibilidad.
…Nocreo en el odio. Por tanto no devolveré violencia por violencia y no me desquitaré cuando sea injuriado.
Actúo
4. Ruego por aquellos que odianporque creo en el poder de la oración. Aun cuando me enfrente con personas llenas de odio hacia el mundo occidental, hacia los cristianos o los refugiados, oraré para que puedan conocer a Jesucristo como fuente y destino de sus vidas. Lo hago porque sé que vivo también por la gracia de Dios cada día de mi vida.
…Nobusco maldecir sino bendecir. Porque el reino de Dios no es por la fuerza o el poder, sino por el Espíritu de Dios.
5. Promuevo la justiciaporque no es por mis méritos que vivo en un país libre y próspero. Soy consciente de que Dios hace que su sol salga sobre todos. Por tanto protegeré los derechos de mi vecino desplazado tal como se garantiza en nuestra Tradición Cristiana  y nuestra Constitución. Busco promover un trato justo para cada persona en mi país.

Nocreo en la supervivencia de los más aptos. Tenemos que amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y llevar cada uno las cargas de los otros. Esta es la visión que tiene Dios de la justicia.
6. Ayudoporque cada sonrisa y cada pequeño gesto puede marcar una diferencia en una persona en aflicción. Busco compartir lo que he recibido con gratitud. Estoy preparado para sacrificar parte de mi riqueza cuando ello contribuya a la esperanza de un refugiado.
…Nocreo en la dependencia. Quiero dar aquello que es más necesario: respeto y esperanza para el futuro, sea aquí o en sus países.
Permanezco
7. Soy pacienteporque muchos refugiados llevan heridas internas a causa de la violencia, las pérdidas y el miedo. Correctamente les pedimos su esfuerzo para que aprendan nuestros idiomas y cultura, y que contribuyan a nuestra sociedad. Pero seré paciente con ellos si necesitan más tiempo, tranquilidad y espacio.
…Nocreo en demandas irracionales, sino en la misericordia y el cuidado amoroso.
8. Soy fielporque creo que es necesario apoyar a cada uno en tiempos difíciles, aun cuando la diferencias culturales sean causa de incomprensiones. Por ello seré fiel en mi andar con los refugiados y los animaré a aceptar un lugar propio para ellos en nuestra sociedad
…Nocreo en la uniformidad sino en una colorida diversidad que refleja el carácter de Dios.
9. Soy testigoporque solo Jesucristo salva y cura los corazones y las mentes de las personas. Es el amor de Dios el que proclamaré. Mi testimonio es como una semilla que está siendo plantada, que crece y lleva fruto en las vidas de los refugiados.
…Noquiero avergonzarme del Evangelio, aun cuando soy consciente de que hace falta valor para proclamarlo.
Traducción por Alianza Evangélica Española
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– José Hutter, (2015), Refugiados.Reflexiones sobre un tema de actualidad continua, Revista IDEA, 02, 20-30 págs.

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