Recibimos desde el Gobierno el anteproyecto de la Ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida para nuestra valoración, antes de su paso al Parlamento, para que les remitiésemos nuestra opinión y posibles propuestas, algo que realizamos en el plazo solicitado por parte de un grupo de profesionales expertos en esta área desde diferentes perspectivas (jurídica, ética, sanitaria). Agradecemos al Gobierno haber querido contar con nuestra opinión, que indirectamente recoge la postura protestante europea y mundial que representa nuestra participación activa en las Alianzas Evangélicas respectivas.

No hemos hecho ninguna manifestación externa a la espera de que el texto definitivo del Proyecto de Ley pasase al Parlamento, algo que ya ha ocurrido, por lo que pasamos a una valoración pública del mismo.

VALORACIÓN DEL PROYECTO DE LEY

La atención a las personas en el proceso del morir es una obligación ética que debe ser satisfecha tanto por los poderes y administraciones públicas, como por los propios profesionales sanitarios. Por ello, consideramos que la regulación legal de los cuidados paliativos puede ser  de  ayuda para garantizar en  este momento vital de  la  persona una atención acorde a su dignidad inherente.

En este sentido, celebramos la iniciativa del Gobierno de España en cuanto a manifestación de sensibilidad a la situación del enfermo al final de la vida y terminal, y de su familia, valorando positivamente las opciones de cuidados paliativos en el domicilio del paciente, el acompañamiento de familiares y la atención espiritual en el centro sanitario, aspectos que, por otra parte, no hacen necesaria en sí mismos una nueva Ley.

Sin embargo, hemos de manifestar nuestra posición discordante con el Proyecto de Ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida por las siguientes razones:

  1. En primer lugar, y en cuanto a la oportunidad de la Ley, no vemos la necesidad de la misma,  ya  que  aquellos  aspectos  novedosos  y/o  positivos  que  recoge  se  podrían  haber aplicado sin realizarla.                                                                                                                                                                                                          Lo anterior no es óbice para reconocer la existencia de algunos aspectos positivos como la prohibición del encarnizamiento terapéutico o el énfasis en la importancia del testamento vital.
  2. Echamos en  falta  una mayor definición de  la  necesidad de  formación en  cuidados paliativos de los profesionales sanitarios que atienden a las personas en el proceso del morir.
  3. Se aprecia en el Proyecto de Ley una indefinición en el uso de algunos términos. Así, cuando se habla del pronóstico de supervivencia de un paciente en situación terminal se hace de modo impreciso –semanas o meses–, no atendiendo así a lo recogido por respetadas sociedades científicas, como la SECPAL, que establecen un plazo de supervivencia no superior a seis meses para los pacientes en situación terminal. Esta cuestión es importante, ya que la redacción que contiene el Proyecto de Ley genera incertidumbres respecto al paciente que es -o puede ser- sujeto de los derechos contenidos en esta norma.
  4. En relación al consentimiento de los menores de más de dieciséis años y menores emancipados, y tomando en consideración que estamos ante una propuesta normativa que permite a un paciente rechazar un tratamiento o suspender uno ya iniciado, habría sido necesario  introducir en la norma la consulta preceptiva a los padres, de modo que estos, sin menoscabo del  respeto  de  los  derechos  personalísimos del  hijo,  puedan  ser  parte  en  el proceso de toma de decisiones, habida cuenta del importante papel de acompañamiento y cuidado que van a desempeñar en la mayoría de los casos.
  5.  Constatamos como algo claramente negativo la ausencia e incluso eliminación de la lex artis en la actuación médica en el proceso de atención al enfermo en situación terminal. 

Sin perjuicio del debido respeto a  la  autonomía del paciente, prescindir del juicio clínico emitido para un caso concreto es una puerta abierta a situaciones en las que la decisión de la actuación médica deba estar sometida a lo que el paciente quiera decidir, incluso si está en contra de la mencionada lex artis, lo que resulta en una contradicción ética, ya que una malapraxis   nunca   queda   legitimada   por   el   consentimiento   del   paciente.   En   estas circunstancias, resulta además evidente la necesidad de articular el derecho a la objeción de conciencia por parte del profesional, derecho que el proyecto no contempla.

6.En el mismo sentido anterior, consideramos alarmante e inadecuada la propuesta que contiene el proyecto dirigida a suprimir el inciso tercero del artículo 11 de la Ley 41/2002 reguladora de la autonomía del paciente, que declaraba la nulidad de las instrucciones previas que fueran contrarias a ordenamiento jurídico, a la «lex artis», y las que no se correspondan con el supuesto de hecho que el interesado haya previsto en el momento de manifestarlas.

La  supresión  de  esta  norma  pondría  a  los  profesionales  en  la  tesitura  de  obedecer instrucciones previas contrarias a la buena praxis, o que no responden a lo que la persona, cuando todavía podía decidir, había escogido para el final de su vida.

7.  Finalmente, la regulación que hace el proyecto del derecho al tratamiento del dolor es contradictoriamente imprecisa y reduccionista.

Imprecisa,  porque  su  redacción  no  aporta  nada  que  no  se  haga  actualmente  desde  las unidades  de  cuidados  paliativos:  enfoque integral,  prevención y  alivio  de  su  sufrimiento, identificación temprana y evaluación y tratamiento del dolor y de otros problemas físicos y psíquicos que pudieran surgir.

Reduccionista, porque de entre todo lo que significa una atención realmente integral al paciente en situación terminal y a su familia –que no puede quedarse fuera en este proceso–, destaca la sedación paliativa, desoyendo, también aquí, a las sociedades profesionales que han descrito (con apoyo abundante en evidencia científica) todas las posibles acciones que conllevan un adecuado control de dolor tanto físico como psicológico y las medidas de confort que son necesarias.

Todo  ello  pone  de  manifiesto,  una  vez  más,  la  inadecuación de  la  Ley  para  regular  la prestación de cuidados paliativos y la protección de los derechos de los pacientes en situación terminal.

8.- Por todo lo anterior, por la premura en la elaboración de la Ley sin un auténtico debate social, y por los aspectos negativos mencionados, consideramos que este Proyecto debe ser retirado y reevaluado.

Equipo de Autorización

Ante el actual debate acerca de la presencia de los símbolos religiosos en los actos oficiales, así como el inminente debate en  el  Congreso  de  los  diputados  de  los  acuerdos  entre  el Estado español y el Estado del Vaticano, como Alianza Evangélica Española queremos aportar nuestro punto de vista dentro de la perspectiva protestante a estos temas con los siguientes puntos y propuesta.

1.- Símbolos religiosos en actos públicos

Creemos que las ceremonias oficiales de entidades o instituciones públicas en España deberían carecer de símbolos religiosos, ya que el compromiso,  promesas o ceremonia se realizan desde la base de ser parte de la ciudadanía española, la Constitución, y en la esfera de lo común y no de la fe personal de la persona que participa.

Junto a esto, creemos que las ceremonias públicas (ceremonias de Estado y otras similares) como regla no deberían tener un carácter religioso y menos de tipo “monocolor” confesional. Hablamos de norma general por que por las mismas razones expuesta en el párrafo anterior deben carecer de contenido religioso. Pero si se decidiere excepcionalmente que lo tuviese (algo que debería restringirse a situaciones muy concretas y especiales, como fue tras el 11M, por poner un caso concreto, en el que con fallecidos de diferentes confesiones tristemente se realizó una ceremonia de Estado católica) deberían responder a las circunstancias específicas y concretas del acto sin que tenga a priori una confesionalidad concreta salvo la que requiera el contenido del propio acto.

Por las mismas razones, se debería asegurar que las instalaciones para uso religioso de carácter público no sean de carácter monoconfesional y estén adecuadas para su uso por cualquier creencia o confesión religiosa (en especial los símbolos religiosos, que deberían ser movibles, y estar a disposición de cualquier confesión, o ausentes si así lo prefiriesen los oficiantes). En concreto las capillas de cárceles, hospitales, aeropuertos, y cementerios de titularidad pública deberían cumplir este requisito.

2.- Acuerdos España-Vaticano 

La Constitución de 1978 incluyó en su redacción una referencia explícita a la Iglesia Católica que se podía explicar por la coyuntura histórica del momento y la voluntad de hacer una transición suave hacia la reforma democrática haciendo concesiones a instancias de poder y privilegios que parecían entonces intocables. Todos concordamos en que la actual situación política y social es totalmente diferente y, si hubiese que redactar esa misma constitución hoy, habría un consenso mayoritario a favor de prescindir de esa referencia explícita a la Iglesia Católica; por tanto, consideramos que así se debe hacer en el momento en el que se considere oportuno abordar la necesaria reforma de la Constitución.

También, aunque entendemos la enorme dificultad que conlleva, consideramos que es una atentado contra la libertad religiosa la existencia de unos Acuerdos entre un Gobierno democrático como el Español –heredados de un Gobierno autocrático- con un Estado extranjero (el Vaticano) por el que se confieren determinadas ventajas legales a las instituciones religiosas y ciudadanos españoles que se declaren afines y dependientes del estado extranjero. Es sin duda una deuda que debe terminar en algún momento por las injusticias morales y sociales al amparo de la legalidad de los Acuerdos.

Si no es posible anularlos, al menos deberían modificarse sustancialmente. Hay que abordar la renegociación de esos acuerdos o en su caso replantearse la necesidad de su continuidad.

3.- Propuestas

1. Creemos  que  las  ceremonias  oficiales  de  entidades  o  instituciones  públicas  en España deberían carecer de símbolos religiosos, ya que el compromiso,   promesas o ceremonia se realizan desde la base de la ciudadanía española, la Constitución, y en la esfera de lo común y no de la fe personal de la persona que participa.

Junto a esto, creemos que las ceremonias públicas (ceremonias de Estado y otras similares) no deberían tener un carácter religioso salvo situaciones muy excepcionales, y en este último caso nunca con un carácter “monocolor”.

Se debería también asegurar que las instalaciones para uso religioso de carácter público no sean de carácter monoconfesional y estén adecuadas para su uso por cualquier creencia o confesión religiosa (en especial los símbolos religiosos). En concreto las capillas de cárceles, hospitales, aeropuertos, y cementerios de titularidad pública deberían cumplir este requisito.

2.  La Constitución española debería excluir en su redacción la referencia explícita a la

Iglesia Católica (y por supuesto a cualquier confesión religiosa concreta).

3. Si no fuese posible la anulación de los Acuerdos Estado español-Estado Vaticano se debería realizar una profunda remodelación de los mismos

4. Es necesario aprobar una ley para las instituciones, organismos y cargos públicos que regule la neutralidad religiosa en participaciones oficiales. Los cargos públicos y las instituciones deben practicar una actuación neutral en su participación en la vida pública. Sólo de esta manera se asegura la pluralidad religiosa.

5Promover la aprobación una ley común de entidades religiosas que regule los derechos y obligaciones de todas las confesiones.

 

Equipo de Autorización

PREÁMBULO 

“Afirmamos que debemos mostrar el amor de Dios de manera visible, atendiendo a los que están privados de justicia, dignidad, alimento y techo.

 Afirmamos que la proclamación del Reino de Dios de toda justicia y paz, exige la denuncia  de   toda  injusticia  y   opresión,  tanto  personal  como  estructural;  no rehuiremos este testimonio profético”. (El anifiesto de Manila, afirmaciones 8 y 9).

Confesamos que decimos fácilmente que amamos la Biblia, sin amar la vida que ella enseña: la vida de esforzada obediencia práctica a Dios a través de Cristo. Sin embargo, “no hay nada que con mayor elocuencia respalde el evangelio que una vida transformada… Se nos ha ordenado comportarnos de una manera digna del evangelio de Cristo, y aun ‘adornarlo’ resaltando su belleza por medio de vidas santas”. (La Confesión de Fe de Ciudad del Cabo, artículo 6-D).

La Alianza Evangélica Europea (EEA) apoya sin reservas estas tres afirmaciones, así como   los apartados 5 y 13 del Pacto de Lausana sobre  “Responsabilidad Social Cristiana” y  “Libertad  y  Persecución” (ver  apéndice  1).  La  EEA  cree  que  no  hay rivalidad entre el evangelismo y la responsabilidad social. Cualquier debate en esta línea refleja un dualismo antibíblico entre cuerpo y alma, la vida en este mundo y la vida en el Cielo. Puesto que Jesús predicó y sirvió, nosotros también  somos llamados tanto a proclamar como a ser Buenas Nuevas. Las palabras solas no bastan porque el mandamiento  de  Jesús  “Ama  a  tu  prójimo”  tiene  unas  inmensas  implicaciones sociales y políticas.

La demostración visible del carácter y los valores de Dios es fundamental para la fe cristiana; apunta al Reino de Cristo en la tierra y nos reta a reflejar a Cristo el Rey. El pueblo cristiano está llamado a imitar a Cristo mediante acciones que reflejen la profunda preocupación de Jesús por la persona en su totalidad (cuerpo, mente y espíritu) y por toda la comunidad humana.

Encarnar el carácter de Dios y ser embajadores de Cristo son tareas difíciles, imposibles de realizar desde el punto de vista humano. Por consiguiente, reconocemos y confesamos nuestra incapacidad para cumplirlas, pero contamos y confiamos en la suficiencia de la gracia de Cristo y en el poder del Espíritu Santo. Estos son nuestros recursos sobrenaturales.

Somos llamados a realizar esta tarea no sólo de forma individual, dependiendo de esfuerzos personales, sino como un cuerpo porque Cristo mismo ha escogido tener una presencia visible en la tierra a través de su Iglesia. Mediante este cuerpo visible El continúa hoy su obra de reconciliación, de justicia y de paz en el mundo.

LOS PILARES 

La EEA cree que la acción socio-política del cristiano debería estar profundamente arraigada en  la  totalidad de  la Escritura, con un  énfasis especial en  la  vida y  el ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Cuando miramos con atención a Jesús como modelo, descubrimos cinco pilares en los cuales quiere apoyarse la EEA.

Al involucrarnos en la esfera pública, nuestro objetivo es seguir los siguientes principios bíblicos:

1 Ser como Cristo

“Puestos los  ojos en  Jesús… corramos con  paciencia la  carrera que  tenemos por delante” (Hebreos 12:2)

Porque Cristo es la visible “imagen del Dios invisible” (Col. 1:15), El se convierte en nuestro modelo supremo en todas las áreas de la vida y nos llama a ser “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Rom. 8:29).  En el contexto del espacio público, necesitamos imitar a Cristo sobretodo en:

Su  total  dependencia  de  Dios  mediante  la  oración.  La  oración  es  crucial porque a través de ella Cristo nos capacita dando sentido y valor al esfuerzo humano. “Permaneced en mí, y yo en vosotros….tampoco vosotros podéis dar fruto si no permanecéis en mí” (Juan 15:4-5). Llama la atención cómo en los momentos  difíciles, Jesús se retiraba a lugares solitarios y oraba (Lucas 5:15-

16). La renovación de nuestra visión y fuerzas procede, ante todo, de una relación personal con El.

Su amor, incondicional y de una gran amplitud, sin discriminación alguna. Amó a los marginados e incluso a sus enemigos con el amor ágape que no requiere sentimientos positivos previos. Amó sin tener en cuenta el resultado de su amor. Él amó primero; siempre dio el primer paso y nos llama también nosotros a tomar la iniciativa: “Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esto es el resumen de la Ley y los Profetas” (Mt. 7:12, texto conocido como “La Regla de oro”)

Su misericordia y compasión. No dejaba de lado la gracia ni se llenaba de ira al hablar de moral o al relacionarse con los pecadores. En todas sus relaciones, incluso en la controversia o en el desacuerdo, Jesús reflejaba  gracia, tratando a todos con dignidad. Jesús llama a sus seguidores a hacer lo mismo: “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia” (Mat.

5:7). La gracia es una de las características más distintivas de la comunidad cristiana.  Nuestras  relaciones  con  los  políticos  deberían  ser  más  para bendecirles que para “utilizarles”.

Su justicia y su rechazo del pecado, el conflicto y la opresión. En la Cruz, Dios revela tanto su amor como su justicia. El Evangelio no es únicamente buenas noticias de amor, sino también de justicia (Is. 42:1,4,7; Luc. 4:17-19). “Bienaventurados los  que    tienen  hambre  y  sed  de  justicia”  afirmó  Jesús claramente en una de las bienaventuranzas (Mt. 5:6). La justicia bíblica, no obstante,   es más que un asunto privado y personal:   incluye también la justicia social, como se declara reiteradamente en la ley y los profetas (Miq.

6:8).

Su pureza en todas las áreas de la vida, incluída la lengua. Decir la verdad, rechazar la mentira y la calumnia (Mt. 5:34,37), bendecir y no maldecir (Luc.

6:28),  resistir  firmemente cualquier  forma  de  corrupción (Luc.  3:14)  y  de hipocresía (Mt. 6:16-18; Mt. 23:23-36) fueron rasgos distintivos de su enseñanza y de su comportamiento. “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

Su carácter de siervo. Desde su nacimiento hasta su muerte, tuvo el espíritu de siervo, rechazando toda forma de poder humano (Is. 42:1; Fil. 2:7). La única vez que Jesús explícitamente afirmó “Aprended de mí” aludió precisamente a la necesidad de ser “manso y humilde de corazón” (Mat. 11:29). Resumió la esencia de su carácter en estas dos cualidades, mansedumbre y humildad. Su liderazgo y autoridad surgieron de su espíritu de servicio, no de su fuerza humana o de su poder (Juan 13:15-16). Su anhelo no fue el poder, sino el poder servir (Mt. 20:28)

Su valentía para obedecer y someterse a la voluntad de Dios hasta las últimas consecuencias.  Esta  valentía  le  llevó  a  rechazar     cualquier  concesión  o “negociación”  cuando  Satanás  le  tentó  (Mt.  4:1-11;  Luc.  23:36-39)    y  le permitió afrontar la forma más cruel de muerte, la cruz (Fil. 2:8).  No vemos el menor indicio de cobardía en El.  “…Por eso puse mi rostro como un pedernal y sé que no seré avergonzado ” (Is. 50:7).    “El, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Luc. 9:51).

Jesús, ungido con el Espíritu Santo y con poder, anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos…porque Dios estaba con El” (Hch. 10:38). ¡Qué asombroso resumen!

El ser como Cristo en todas las circunstancias no es una opción, sino un deber: “Os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:15). Los discípulos de Jesús deben mostrar el carácter de su Maestro. Jesús es el modelo para todos los creyentes y en todas las etapas de la vida, independientemente del contexto cultural o el tipo de ministerio: “Para este propósito habéis sido llamados… dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas” (1 Pedro 2:21).

2 Ser celosos por el honor de Cristo y la promoción del Evangelio en todo momento

“Padre, yo te he glorificado en la tierra…” (Juan 17:4)  “Desde Jerusalén y por los alrededores hasta el Ilírico, todo lo he llenado del Evangelio de Cristo” (Rom. 15:19)

De la misma forma que Jesús se preocupaba por la gloria del Padre, la gloria de Cristo debe  ser  también  nuestra  principal  motivación  (Ef.  1:12,14).  Deberíamos  ser “celosos” por el honor de su nombre (1 Cor. 10:31; Hch. 22:3). La determinación y la promesa de Dios con respecto a la futura gloria de su Hijo también debe ser la nuestra: “…  para  que en  el  nombre de  Jesús toda  rodilla se  doble, toda  lengua confiese… para la gloria de Dios Padre” (Fil. 2:10-11), “El más elevado de los motivos de  cualquier misionero no  es  ni  la  obediencia a  la  Gran  Comisión (que  es  muy importante) ni el amor por los pecadores[…] sino el celo ardiente y un apasionado entusiasmo por la gloria de Jesucristo” (John Stott).

Para realizar bien esta tarea necesitamos:

Humildad. Ser conscientes de “la viga en nuestro propio ojo” (Mt. 7:3) nos previene de la autosuficiencia y nos hace depender por completo de la capacitación del Espíritu Santo. Ningún ser humano puede hablar entera y perfectamente por Cristo porque El está más allá del conocimiento limitado de cualquier persona. A veces los cristianos en la arena socio-polítíca nos arriesgamos a dañar la reputación de Cristo y la propagación de las Buenas Nuevas con palabras o actos inadecuados.

Motivaciones  limpias.  Podemos  descubrir  motivaciones  egoístas  ocultas incluso en el servicio cristiano, como nos advierte Pablo: “Porque todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jesús” (Fil. 2:21). Nuestro mayor anhelo al servir en la esfera pública debe centrarse en los “intereses” de Jesucristo y no en buscar nuestra propia gloria. Jesús dijo acerca de su ministerio: “El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero” (Juan 7:18). Necesitamos pedir como el salmista: “¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Salmo 19:12).

Gozo. Es el gozo que surge de hacer la obra del Padre y   glorificarle (Juan

17:4). Es un gozo que no depende de  victorias humanas, de nuestros logros, sino de la firme convicción de que Cristo es ya el vencedor y un día gobernará sobre toda la Tierra (Fil. 2:9-11). Es un gozo que nos libera del estrés de los resultados visibles  o  de  una  sensación  de  fracaso  cuando  no  alcanzamos nuestros objetivos. Este gozo hace que nuestra tarea no  sea una carga a soportar sino un placer a disfrutar.

Somos llamados a “aprovechar bien las oportunidades” (Ef. 5:15-16) en el ámbito público, recordando el valor esencial de la oración a fin de que “pueda dar a conocer con denuedo (sin temor) el misterio del Evangelio, como debo hacer” (Ef. 6:19-20).

3 Ser agentes de transformación espiritual y social 

“Resplandecéis como luminares, irreprensibles y sencillos…sin mancha en medio de una generación torcida y perversa…” (Fil. 2:15).

“Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas  obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

No somos del mundo, pero hemos sido enviados al mundo (Juan 17:16-18) con un claro propósito: “ser sal y  luz” (Mt. 5:13-14). La sal evita la corrupción, la luz ilumina y guía a la verdad. La transformación espiritual y social es el resultado natural de reflejar el carácter de Jesús en todas las áreas de la vida. Es así como los primeros cristianos “pusieron el mundo al revés” (Hch.17:6). El ser como Cristo constituye una fuerza transformadora muy poderosa y  se convierte en el  mejor testimonio que podemos dar al mundo”(Juan 13:34-35; Hch. 4:13).

La EEA cree que únicamente el retorno de Jesús en gloria proclamará el fin de la batalla contra el mal y permitirá el establecimiento de una sociedad perfecta. No obstante, la EEA está convencida de que, mientras no llega ese día,  el pueblo de Dios está llamado a ser sal y luz, y hará todo lo posible para detener la decadencia, desenmascarar la injusticia y aportar, en su lugar, sabor y esperanza a la vida.

Resplandecer como luminares -ser la luz del mundo- implica visibilidad. Jesús mismo nos advierte de un error bastante común: “una lámpara no se enciende y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa” (Mt. 5:15). No podemos escondernos de nuestras responsabilidades públicas y sociales porque no somos llamados a aislarnos en un refugio seguro sólo suspirando por Jerusalén, sino a florecer en Babilonia.

Para cumplir esto necesitamos:

Construir  puentes:  cultivar   relaciones.  Jesús   estuvo  siempre  abierto  a relacionarse  (la  interelación  es  uno  de  los  rasgos  de  la    Trinidad).  El  se relacionó con toda clase de personas “en el mundo”, construyendo fuertes vínculos donde la gracia, el amor, la confianza y la fidelidad eran primordiales. La  participación política  se  realiza  mejor  desde  una  perspectiva relacional donde surgen los puentes necesarios para el diálogo.

Ser radicales y equilibrados al mismo tiempo. Es posible ser radical sin ser extremista. Jesús fue radical porque profundizó en las raíces (de ahí la palabra radical)  de  cada  persona  y  de  cada  situación,  aunque  fue  siempre  un paradigma de equilibrio y autocontrol.

Ser mensajeros de esperanza. En el espacio público, los cristianos no siempre han llevado esperanza. La esperanza del Evangelio -una esperanza que no es utopía- constituye una de las contribuciones más positivas y distintivas que podemos hacer en una sociedad frustrada -vacía- y frustrante.

Somos conscientes de que el Evangelio no es simplemente un mensaje de mejoría social; pero las buenas nuevas de salvación encarnadas por Jesús tienen profundas implicaciones sociales. Jesús, citando uno de los cánticos proféticos de Isaías, dice de sí mismo : “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor” (Luc. 4:18-19).

Estas palabras de Jesús nos muestran cómo la vocación a ser agentes de transformación social y espiritual está fuertemente arraigada también en el Antiguo Testamento. La enseñanza de la Ley y los Profetas pone énfasis en la asistencia a los pobres y a los extranjeros (Lev. 19:9, 10, 13, 15; Deut. 15:7-18; 24:17); expresa, asimismo,  una gran preocupación por la familia y las relaciones sociales, la salud, la violencia, etc.  Igualmente, las  frecuentes llamadas  de  los  profetas a  favor  de  la justicia y la paz, sus abiertas denuncias contra la opresión y todas las formas de pecados sociales, nos recuerdan las dimensiones socio- políticas de la totalidad de la Palabra y la obra de Dios en este mundo.

Reconocemos, por tanto, que toda la Escritura es pertinente para todas las áreas de la vida (en el apéndice 2 podemos ver ejemplos de las  diversas esferas de la sociedad donde se manifiesta esta relevancia del Evangelio hoy en día). La vida abundante que Jesús ofrece (Juan 10:10) es aplicable no sólo a nuestro futuro en el Cielo, sino también a nuestra vida presente.

El registro histórico demuestra que la transformación social gracias a   la influencia cristiana ha sido una realidad en la sociedad europea a través de los siglos. Los siguientes son tan sólo unos pocos ejemplos, entre cientos, del poder transformador del Evangelio:

Jan Amos Comenius de Bohemia, siglo XVII, cambió profundamente la manera de educar a los niños. Elizabeth Fry de Gran Bretaña, siglo XIX, jugó un papel decisivo en la mejora del trato que se daba a los presos, cambio que fue para siempre. El trabajo de Josephine Butler de Gran Bretaña, siglo XIX, pionera en promover leyes para impedir la explotación sexual de los niños y salvaguardar unos derechos mínimos para las prostitutas. Friedrich Wilhelm Raiffeisen de Alemania, siglo XIX, impulsó un sistema cooperativo de banca para miles de granjeros pobres. Groen van Prinsterer en Holanda combinó su enorme confianza en la verdad del Evangelio con su carrera política; fue una de las personas que lideraron el “Réveil” (Avivamiento) en Europa Occidental en la segunda mitad del siglo XIX. El “Réveil” tuvo mucha influencia en el establecimiento de la Alianza Evangélica en diferentes partes de Europa. Henri Dunand, conocido por ser el fundador de la Cruz Roja, fue también secretario general de la Alianza Evangélica en Suiza. Un caso notable es el de William Wilberforce (1759-1833)  que  consiguió  la  abolición  de  la  esclavitud en  Inglaterra.  Todos  ellos  nos dejaron un gran ejemplo   del potencial que un cristiano puede tener en el ámbito político.

La EEA da gracias a Dios por los innumerables cristianos en todas las profesiones, tales como políticos, funcionarios públicos, periodistas, educadores, promotores de campañas, empresarios, médicos y otros que buscan seguir también hoy los pasos de estos modelos históricos.

4 Decir “no” cuando es necesario: el lugar y la necesidad para la discrepancia y la controversia

“Has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro…” (Daniel 3:18)

Cuando intentamos ser como Cristo en la sociedad, habrá situaciones en las que necesitemos poner límites y decir “no”. En tales casos el desacuerdo y la confrontación no son una opción sino un deber. Por esta razón necesitamos abordar las diferencias políticas y la controversia de una forma distintiva, propia del seguidor de Cristo. Aprendemos de la Escritura que:

La controversia no es intrínsecamente mala. Jesús y los Apóstoles no dudaron en entrar en controversia cuando se trataba de asuntos de fe importantes. Mateo 15:1-20 es un ejemplo y Gálatas 2:11-21 es otro. Al mismo tiempo, la controversia también tiene sus peligros (2ª Tim 2: 16,23).  Una manera en que podemos identificar la forma errónea de controversia es porque da un pobre testimonio al mundo: ‘¡Mirad aquellos cristianos cómo se odian unos a otros!’.

La controversia es inevitable cuando los cristianos participan en la política. No podemos separar la fe y la política como algunos sugieren, pero lo cierto es que son socios incómodos y la historia revela muchos ejemplos. Por desgracia, no en todos los casos se peleó sólo con palabras. Si Cristo es nuestra primera lealtad, la discrepancia tarde o temprano aparecerá: “Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios” (Hch. 4:19).

Las relaciones son un elemento crucial para manejar la controversia en la esfera socio-política. Si discrepo de mi oponente, debo intentar establecer (o re-establecer) una relación con él a fin de comprender el asunto en cuestión desde su perspectiva. El amor, la gracia y la humildad de Cristo deben ser lo primordial en cualquier relación polémica.

Usa un lenguaje moderado y evita los ataques personales. La mansedumbre es esencial en la discrepancia (2 Tim 2: 24-25, 1ª Ped. 3:15). Dios es “lento en la ira” y nosotros hemos de   ser igual. En las ocasiones cuando Jesús tuvo controversias, su objetivo no era derrotar a un oponente sino acercarse a un prójimo. La persuasión y la convicción son herramientas mucho mejores que una defensa agresiva de argumentos (ver como actuaba Pablo en Hch. 17:2; 18:4; 26:28; 28:23)

En cualquier controversia, Jesús nos llama a ser pacificadores. En realidad, el ser pacificador forma parte de la identidad básica de sus discípulos: “Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5:9). Debemos aspirar a traer la paz en cada situación y relación “si es posible, en cuanto dependa de nosotros ” (Rom. 12:18).

En la controversia, lo que está en juego no son nuestros puntos de vista personales sino la defensa, la confirmación y el progreso del Evangelio(Fil.

1:7, 12, 17). El punto límite tiene que ser la fidelidad a Cristo. Es fácil pensar que lo que nos enoja a nosotros también es ofensivo para El y así, sin darnos cuenta, las controversias se pueden  convertir en cuestiones de fidelidad para con nuestras propias opiniones.

El llamamiento de Cristo a proclamar y vivir el Evangelio, combatir la injusticia y luchar por la libertad puede acarrear toda clase de antagonismos y persecución. La Iglesia perseguida no es un vestigio de siglos pasados, sino una realidad hoy en día, incluso en  varios  países  europeos que  están  vinculados o  afiliados a  la  EEA.  En Apocalipsis 12 y 13 vemos como ideologías del mal y poderes políticos impíos se levantan para oprimir a la Iglesia, pero también vemos cómo “nuestros hermanos…vencieron el mal por medio de la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio; y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte” (Ap. 12:10-11).

5 Bien arraigados en la sabiduría de la Escritura

“Yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” (Mt. 10:16).

Las enseñanzas de Jesús estaban llenas de sabiduría para la vida cotidiana. Su vida entera reflejó la sabiduría que brota del “temor del Señor” (Prov. 1:7). Cuando envió a los doce “al mundo”, les dio varias instrucciones prácticas (Mt. 10) que son útiles para nosotros puesto que también somos “enviados al mundo” de la esfera pública.

Su consejo para ser “astutos como serpientes e inocentes como   palomas” puede aplicarse en las siguientes áreas:

La profesionalidad y la verdad. Los cristianos basan sus ideas y sus objetivos políticos en  la  verdad bíblica, teniendo cuidado de  no  utilizar la  Escritura simplemente para confirmar sus ideas preconcebidas.   Igualmente deberían basar sus acciones políticas en lo que es verídico, sin creer en meros rumores ni tomar atajos para hacer el análisis o el seguimiento de  los asuntos. La EEA no espera que los políticos escuchen su voz simplemente  porque  representa a millones de individuos y miles de iglesias. Lo que sí desea es que la escuchen cuando tenga una contribución relevante que hacer en el debate político y cuando estas ideas se presentan de una forma profesional.

La independencia política. Jesús fue político (en el sentido de su     presencia pública ya descrita), pero se mantuvo al margen de las estructuras políticas: “Mi Reino no es de este mundo”  afirmó claramente (Juan 18:36). Nunca trató de influir en la política del César ni en la de Pilato y rehusó activamente ejercer una carrera política: “Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo” (Juan 6:14-15). Las preocupaciones de Cristo trascienden las etiquetas de “izquierda” y “derecha”. No existe ningún partido político que sea infalible. Los cristianos, individualmente, pueden, y posiblemente debieran, unirse a los partidos políticos y ejercer una influencia positiva dentro de ellos. No obstante, la EEA cree que las Iglesias y las Alianzas Evangélicas deben ser independientes de los partidos políticos y de los gobiernos, cumpliendo una responsabilidad bíblica y constitucional de participar en el proceso democrático, procurando persuadir a la sociedad de que los valores de Dios son los mejores para todos.

El   apoyo   de   la   Iglesia.   Independencia,   sin   embargo,       no   significa individualismo (como declaramos en el preámbulo). Creemos firmemente en el valor clave del trabajo en equipo por cuanto“estamos firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del Evangelio” (Fil. 1:27). La Iglesia puede tener una contribución propia y positva en la política (no se trata de proclamar sólo lo que no se debe hacer) mediante la enseñanza, la promoción de la reconciliación y  la oración. También es tarea de la Iglesia apoyar y discipular a los miembros que estén implicados en labores socio-políticas. Por encima de todo, la Iglesia debe no sólo predicar la unidad, sino encarnar la unidad. La unidad de la Iglesia es primordial para realizar nuestra tarea (Juan 17:21; 1Juan 4:12).

La  responsabilidad:  rendir  cuentas.  Entrar  en  el  ámbito  público  como cristianos es una vocación difícil. Una salvaguarda útil es rendir cuentas ante un grupo de apoyo donde haya tendencias políticas diversas. El equipo socio- político de la EEA es responsable ante la Secretaría General y, por lo tanto, ante todos los miembros de la EEA. Su trabajo está también guiado por el Equipo de Autorización de la Política Pública de la EEA, cuya membresía es aprobada por la Asamblea General de la EEA.

Nota. Texto redactado por Pablo Martínez Vila en  colaboración con la  Comisión Sociopolítica de la Alianza Evangélica Europea y aprobado por  su Asamblea General (octubre 2011)

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APÉNDICES

APÉNDICE 1

El Pacto de Lausana, ap. 5: “Afirmamos que Dios es tanto el Creador como el Juez de todos los hombres. Por lo tanto, debemos compartir Su preocupación por  la  justicia  y  la  reconciliación  en  toda  la  sociedad  humana,  y  por  la liberación de todos los hombres de toda clase de opresión. La humanidad fue hecha a la imagen de Dios; consecuentemente, toda persona, sea cual sea su raza, religión, color, cultura, clase, sexo, o edad tiene una dignidad intrínseca, en razón de la cual debe ser respetada y servida, no explotada. Expresamos además nuestro arrepentimiento, tanto por nuestra negligencia, como por haber concebido, a veces, la evangelización y la preocupación social como cosas que se excluyen mutuamente. Aunque la reconciliación con el hombre no es lo mismo que la reconciliación con Dios, ni el compromiso social es lo mismo que  la  evangelización, ni  la  liberación política  es  lo  mismo que  la salvación, no obstante afirmamos que la evangelización y la acción social y política son parte de nuestro deber cristiano. Ambas son expresiones necesarias de nuestra doctrina de Dios y del hombre, de nuestro amor al prójimo  y  de  nuestra  obediencia  a  Jesucristo. El  mensaje  de  la  salvación implica también un mensaje de juicio a toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos temer el denunciar el mal y la injusticia dondequiera que existan. Cuando la gente recibe a Cristo, nace de nuevo en Su Reino y debe manifestar a la vez que difundir Su justicia en medio de un mundo injusto. La salvación que decimos tener, debe transformarnos en la totalidad de nuestras responsabilidades, personales y sociales. La fe sin obras es muerta”. (Hech. 17:26,31; Gén. 18:25; Isa. 1:17; Sal. 45:7; Gén. 1:26,27; Sant. 3:9; Lev. 19:18; Luc. 6:27,35; Sant. 2:14-26; Juan 3:3,5; Mat. 5:20; 6:33; 2Cor. 3:18)Ap. 13:”Es un deber señalado por Dios, que todo gobierno debe asegurar condiciones de paz, justicia y libertad, en las cuales la Iglesia pueda obedecer a Dios, servir al Señor Jesucristo, y predicar el Evangelio sin impedimento. Por lo tanto, oramos por los gobiernos nacionales y les hacemos un llamado para que garanticen  la  libertad  de  pensamiento  y  de  conciencia,  y  la  libertad  de practicar y propagar la religión, de acuerdo con la voluntad de Dios en los términos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Expresamos también nuestra preocupación profunda por quienes sufren prisión injustamente, y especialmente por nuestros hermanos que sufren por el testimonio del Señor Jesús. Prometemos orar y trabajar por su libertad. Al mismo tiempo que no nos dejaremos intimidar por lo que les suceda a ellos. Con la ayuda de Dios, también nosotros procuraremos mantenernos firmes contra la injusticia y permanecer fieles al Evangelio cualquiera sea el costo. No olvidemos la advertencia de Jesús de que la persecución es inevitable”. (1 Tim. 1:1-4; Hech. 4:19; 5:29; Col. 3:24; Heb. 13:1-3; Luc. 4:18; Gal. 5:11; 6:12; Mat. 5:10-12; Juan 15:18-21)

APENDICE 2

“Dondequiera que el Evangelio Cristiano haya llegado y triunfado ha dejado una estela que se ha convertido en una nueva preocupación por la educación, una nueva voluntad para escuchar a los disidentes, nuevos principios de imparcialidad en la administración de la justicia, una nueva gestión del medio natural, nuevas actitudes hacia el matrimonio y el sexo y una nueva sensibilidad para aliviar a los pobres, sanar a los enfermos, rehabilitar a los presos y cuidar a los ancianos y a los moribundos. Es más, estos nuevos valores se expresan a medida que la influencia cristiana crece, no sólo en empresas filantrópicas sino también en la legislación humanitaria” John Stott, “I believe in preaching” (Yo creo en la predicación), (Londres: Hodder & Stoughton,1982), p.166. (Este libro ha sido traducido al español con el título: “La Predicación: Puente entre dos mundos”).

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PROYECTO de Compromiso Cristiano en el Ámbito Público, CÓDIGO DE CONDUCTA de la EEA

Sabiendo que somos llamados a ser embajadores de Cristo en todo lo que afecta a la vida, siendo conscientes de nuestra insuficiencia, y motivados únicamente por el deseo de glorificar al Rey de Reyes, pedimos al Señor que nos ayude a participar de las siguientes conductas y  a  recomendar estas directrices a  todos los  que están involucrados en el ámbito público.

El amor

       Hablaremos y nos comportaremos con gracia, mansedumbre y misericordia con todo el mundo.

       Intentaremos establecer relaciones genuinas  con todos en el ámbito público, incluyendo a los que no están de acuerdo con nosotros.

       Amaremos  especialmente  a  las  personas  que  la  sociedad  margina,  nos preocuparemos profundamente por ellas y  nos atreveremos a  desafiar las injusticias que las oprimen.

La humildad

       Oraremos en todo momento, sabiendo que solamente el Señor puede lograr un cambio.

       Conociendo que la cercanía al poder puede corromper, recordamos nuestra dependencia del Señor y nos acercamos a El mediante la oración.

       Es muy fácil reaccionar ante los problemas con insensatez o ira, pero no nos atrevemos a deshonrar a Cristo, por lo que nos aferramos a El y le pedimos que nos corrija suavemente.

       Rendiremos cuentas ante un grupo de apoyo con tendencias políticas diversas que nos ayude a permanecer fieles a nuestro llamamiento.

       Adoptaremos una actitud de servicio tanto hacia los débiles como hacia los fuertes.

La verdad

    Hablaremos y actuaremos con verdad e integridad en todo momento.

       Nuestras  ideas  y  acciones  políticas  deben  basarse  en  la  totalidad  de  la Escritura. No debemos utilizar la Biblia para confirmar nuestras ideas preconcebidas. Por el contrario, contrastaremos estas ideas con cristianos de diferentes filosofías políticas para asegurarnos de que son verdaderamente bíblicas. Nos esforzaremos por reflejar la amplitud de las inquietudes de Dios, no centrándonos sólo en uno o dos temas.

       Hay una gran cantidad de distorsiones de la verdad en la política y en los medios de comunicación que la representan. Haremos todo lo que nos sea posible para buscar la verdad mediante controles y análisis cuidadosos y para defenderla con firmeza.

La paz

       Los desacuerdos y las controversias son inevitables, pero disentiremos con elegancia.

    Como   pacificadores,   construiremos   puentes   donde   nos   sea   posible.

    Aspiraremos a persuadir, no a discutir.

El valor

    En algunos países, llegar a compromisos puede conducir a un peligro real.

Cuando surjan las dificultades, rogaremos a Dios para que nos dé valor y

sabiduría  a  fin  de  saber  lo  que  El  quiere  de  nosotros.  Permaneceremos siempre con los hermanos y hermanas que estén en peligro y les pediremos que nos digan como les podemos ayudar.

       En otras partes, los problemas pueden venir en forma de crítica, tergiversación o acciones legales. Una vez más, pediremos al Señor valentía y conocimiento a fin de honrarle en nuestra respuesta. Nos ayudaremos los unos a los otros en tiempos de dificultad.

       Nuestra máxima prioridad debe ser siempre la fidelidad a Cristo. Oramos para tener el coraje de mantenernos en ella.

La sabiduría

       Los  políticos  no  tienen  por  qué  escucharnos. Mejor  dicho,  si  entablamos buenas relaciones y proporcionamos ideas inteligentes, adecuadas y excelentes, con  buena  información y  presentadas profesionalmente, confiamos en que algunos de ellos desearán escucharnos.

       Donde  sea  posible,  los  cristianos  deberían  unirse  a  los  distintos  partidos políticos. Ningún partido, ni tan siquiera un partido “cristiano”, es perfecto, todos necesitan de la sal y de la luz. No obstante, como Alianza Evangélica debemos mantenernos alejados de la adhesión del partido en lo posible. El

Evangelio es para todos y  no  podemos dar la  impresión de  que  el  Señor prefiere a los miembros de un partido en particular.

       Alentamos  a  los  pastores  a  desempeñar  su  función  vital  de  apoyo  y discipulado en sus congregaciones, al mismo tiempo que se comprometen con la sociedad y recomiendan orar por el ámbito público y reflexionar bíblicamente sobre los problemas.

La esperanza

       Nuestra esperanza de cambio se fundamenta en Dios. El puede hacer posible la sal y la luz que marca la diferencia.

       Con alegría, esperamos la venida de Cristo y el establecimiento pleno de Su maravilloso Reino.

       Entretanto, viviremos y compartiremos el gozo de su esperanza. La esperanza de que el Evangelio lleve la luz a la situación más oscura.

 

La Alianza Evangélica Española 

La  Alianza  Evangélica  Española  desea  manifestar  acerca  de  la  Enseñanza Religiosa en la escuela pública la siguiente postura y consideraciones:

La enseñanza religiosa es un derecho y deber de los padres, que en su caso pueden compartir con la institución confesional o privada que consideren más adecuada dentro de sus creencias: parroquia, mezquita, sinagoga o iglesia.

Entendemos que es básico el principio de la aconfesionalidad del Estado. De acuerdo con este principio de separación entre el Estado y las diferentes confesiones religiosas, la escuela pública no debería impartir ningún tipo de enseñanza religiosa confesional.

Esta ausencia de asignatura/s de enseñanza religiosa confesional es la situación ideal que defendemos.

Sin embargo, mientras se permita hacerlo a la Iglesia católica, entendemos que opcionalmente y para evitar situaciones de discriminación y marginación social se ofrezca impartirla a las demás confesiones con Acuerdos con el Estado, siempre que sea una materia opcional y no evaluable.

En esta línea, valoramos el trabajo realizado por la ERE (Enseñanza Religiosa Evangélica, dependiente de la FEREDE) y nos parece encomiable el esfuerzo de muchos maestros que han impartido la asignatura de Religión Evangélica durante  los  últimos  10  años,  generalmente  de  manera  altruista  y frecuentemente en circunstancias de desigualdad e incluso de discriminación en relación a la enseñanza religiosa católica.

Dicho todo lo anterior, nos preocupa la falta de formación objetiva en España del hecho religioso en general y del protestantismo en concreto, que se une a siglos de desinformación sobre cualquier religión que no sea la católica.

Hay   una   enorme   incultura   que   mezcla   los   prejuicios   con   la   falta   de conocimiento y que originan una ausencia de datos y de juicio a la hora de entender la historia, la cultura y la sociedad actual en lo relacionado con el hecho religioso en general y el evangélico o protestante en particular.

En  este  sentido  creemos  que  la  enseñanza  objetiva  y  no  confesional de  los aspectos culturales, sociales e históricos de las religiones y creencias merece ser tratada  bien  dentro  de  las  asignaturas correspondientes de  arte,  sociedad e historia, o bien como una asignatura independiente de “Historia y cultura de las religiones”. Para ello, entendemos la necesidad de un debate y consenso de las fuerzas sociales y políticas al respecto.

 

Alianza Evangélica Española 

I- NUESTRA POSTURA ÉTICA

1.- La gran mayoría de los evangélicos o protestantes entendemos que existe la presencia -en esencia y potencia-  de un ser humano desde el momento de la concepción. El embrión más pequeño posee ya el mismo código genético completo que el adulto nacido. Por ello entendemos que se trata de un ser con singularidad y personalidad genética, único e irrepetible, y por tanto digno de protección.

2.- Defendemos por ello la vida del no nato y entendemos que el problema del aborto es un asunto ético en el que se dirime la defensa de la vida. Creemos que, por la  singularidad y personalidad genética del no nato,  el problema del aborto trasciende la  esfera de lo religioso y  pasa a  ser un  asunto primariamente ético: lo que se dirime es la defensa de la vida de un ser humano indefenso que no puede hacer oír su voz.

3.- Consideramos erróneo, por insuficiente, el enfoque que centra la legislación del aborto en la mera regulación del acto de abortar como si ésta fuese la única opción  posible ante un embarazo no deseado.  Con este enfoque parcial y reduccionista se menoscaban otras opciones que pueden igualmente legislarse y aplicarse, por ejemplo el favorecer la adopción.

 

II. CONSIDERACIONES PRÁCTICAS

Considerando que en la sociedad española no hay homogeneidad en los posicionamientos éticos sobre este tema, y ante la realidad presente, creemos que dentro de las posibles opciones legales que se están barajando existen varias cuestiones que en nuestra opinión deberían considerarse seriamente:

1.- Como Alianza Evangélica siempre hemos defendido una clara separación Iglesia-Estado. Sin  embargo, por la trascendencia del asunto y la sensibilidad que suscita, antes de llevar adelante una reforma de la legislación del aborto creemos imprescindible lograr el máximo consenso posible. Por ello proponemos un diálogo abierto y franco entre quienes son favorables a ampliar esta ley y quienes creen que no debería ser así, e incluso que debería ser más restrictiva o no existir.

2.- Reconocemos que entre el conjunto de los que defendemos la vida del no nato pueden existir incongruencias en relación a la protección de la vida de la persona ya nacida. Esto es, sin duda, un punto que debe ser confrontado y mejorado, sin dejar de afirmar aquello en lo que creemos respecto a la defensa de la vida del no nato.

3.- Desde la ética protestante se ha admitido la opción moral del aborto en el caso de riesgo de muerte de la madre o en el caso concreto de una enfermedad fetal extremadamente grave como la anencefalia (ausencia de desarrollo del cerebro).

4.- Partiendo de nuestro rechazo ético al aborto voluntario –con las dos excepciones opcionales antes mencionadas- y que por ello nuestro ideal es que nunca llegaran a producirse, sí creemos importante que a fin de aminorar el impacto lesivo de esta práctica, se reduzcan  al máximo los periodos legales que se pudieran establecer a la hora de permitir el aborto legal.

5.- Propugnamos alternativas en favor de la vida (adopción, ayuda social, planificación familiar con métodos anticonceptivos) para evitar el embarazo no deseado o situaciones sociales límites que empujen al mismo.

6.- Nos parece fundamental considerar e incluir una tercera vía que debería tenerse en cuenta en la reforma de la ley del aborto

El propósito de esta vía es que ante un embarazo no deseado,  la mujer pueda decidir con la mayor objetividad posible, sin verse condicionada o dirigida a priori hacia una fórmula única. Para ello es condición indispensable una información completa de todas las opciones posibles que le permitan evaluar los pros y contras de estas diversas salidas. Sólo así su decisión será realmente libre. Por lo demás, la realidad –evidenciada por numerosos estudios-  de que el aborto siempre es un trauma para la madre exige que cualquier salida real que se le ofrezca debe buscar su bien y el de su hijo.

Para ello, proponemos aplicar el método establecido en alguno de los países de nuestro entorno democrático europeo: cuando una mujer expresa su deseo o intención de abortar, debe pasar por un asesoramiento establecido y reglado. En este proceso se le informa por parte de una entidad independiente y de forma clara y entendible de las posibles salidas a problemas que empujen al aborto (matrimoniales o de pareja, laborales, legales, etc.,) así como de los posibles riesgos del aborto (también de forma aséptica, como en cualquier intervención quirúrgica), u otras opciones como la entrega en adopción. Tras esto, con un documento en el que se certifica que ha recibido esta información, la mujer podrá decidir libre y responsablemente qué hacer en cualquier sentido.

III. OTROS ASPECTOS

Finalmente, suscribimos lo expresado en su día en el Comunicado de las II Jornadas de Bioética, organizadas por la AEE, en lo relativo al no nato y el aborto, en aquello que complementa lo anteriormente expresado:

1.- Defendemos los “Derechos del Niño”, tal como fueron aprobados por el Consejo de Europa en su Carta Europea de los Derechos de la Infancia en octubre de 1 979, en la que explícitamente se afirma que “desde el momento de la concepción, el niño que va a nacer debe gozar de todos los derechos enunciados en la presente Declaración”.

2.- Aunque no aprobamos su postura, respetamos a las personas que entienden el aborto como necesario, y nos identificamos con el sufrimiento que estas situaciones generan. Proponemos que se pongan al alcance de la mujer que llega a esta decisión todos los medios que contribuyan a su recuperación plena.

3.- Rechazamos las legislaciones que permiten abortar a las menores de edad sin el consentimiento de los padres.

4.- Proponemos que la defensa de la integridad global de la vida en su conjunto sea sin énfasis desequilibrados, respetuosa y sin violencia.

 

Alianza Evangélica Española 

Están previstos al menos dos funerales oficiales en memoria de las víctimas de la tragedia aérea vivida en Barajas el pasado 20 de agosto, a celebrar en Madrid y Las Palmas de Gran Canaria. Ambos serán oficiados en catedrales y ritos católicos, con la presencia anunciada de autoridades municipales, del Gobierno, de la oposición y de la Casa Real, así como de otras personalidades.

Ante esta situación, queremos exponer que:

1.- Lamentamos profundamente la falta de responsabilidad, sensibilidad y respeto que ha llevado a la ausencia de un funeral oficial de Estado de tipo civil o pluriconfesional (atendiendo a todas las creencias de las víctimas fallecidas). Cualquiera de las dos soluciones hubiese, no sólo respetado la laicidad del Estado, sino la sensibilidad y voluntad de las familias de las personas fallecidas.

2.- Ante esta omisión, creemos absolutamente inadecuado que se celebren estos funerales por el rito católico para todas las víctimas. Debería anunciarse claramente que son sólo para los fallecidos de confesión católica. Querríamos que no llegase a perpetuarse esta situación de violación y apropiación de las creencias de las personas fallecidas bajo un monopolio católico, propio de épocas pasadas en la historia de España.

3.- Tampoco creemos adecuada la presencia de representantes oficiales del Estado (gobiernos locales y regionales, del Gobierno del Estado y de la Casa Real) identificándose de forma exclusiva con una única confesión en estos funerales, ya que representan a todos los ciudadanos españoles sin excepción, por encima de sus creencias particulares.

Por lo tanto, en el caso de acudir a alguno de los funerales católicos, creemos que las mismas autoridades deberían acudir igualmente al culto `in memoriam´ por la víctima protestante del accidente de Barajas, que se celebrará en Madrid y al que han sido invitadas. O no acudir a ninguno. Pero nunca refrendar como acto oficial único el celebrado por el rito católico cuando los fallecidos son de diferentes confesiones, o agnósticos o ateos.

4.- Finalmente, en el caso de que se lleven a cabo los anunciados funerales oficiales católicos por las víctimas con el refrendo de las autoridades de nuestro país, anunciamos que elevaríamos a nuestra representación en el Parlamento de la Unión Europea -a través de la Alianza Evangélica Europea- nuestra denuncia por la falta de respeto a la libertad de conciencia y religiosa por parte de quienes hayan apoyado este acto.

CONSIDERACIONES PARTICULARES

En el caso concreto del Ayuntamiento de Madrid, creemos que sería importante que una ciudad candidata a la organización de unos Juegos Olímpicos demostrase ante la sociedad europea e internacional, con amplia presencia protestante, haber superado la imprescindible transición religiosa que dejó como deuda el nacionalcatolicismo.

En el caso concreto de la Casa Real, y dado que ha participado en múltiples actos católicos, judíos e islámicos en España, pero jamás ninguno de sus representantes ha asistido a las invitaciones extendidas a actos evangélicos, creemos que este broche (no de oro, desde luego) supondría alejarse más aún del trato igualitario de la monarquía a los ciudadanos españoles de fe protestante o evangélica. Así lo sentimos y así lo expresamos dentro y a pesar del gran respeto que esa institución nos merece.

En el caso concreto del Gobierno de España, creemos que esta actuación desdice con sus hechos lo anunciado en defensa de la laicidad del Estado, la defensa de la pluralidad y la convivencia, cayendo en un maridaje Iglesia-Estado contraria a su mensaje y la ideología teórica del partido que lo sustenta.

En el caso concreto del Partido Popular como partido de la oposición, creemos que es el momento de hacer ver su defensa de una sociedad de mentalidad abierta, que sea justa e integradora para con todos sus ciudadanos sin excepciones, en una España plural y respetuosa con todas las creencias e ideas.

En el caso concreto de la Conferencia Episcopal Católica, además pediremos que las Alianzas Evangélicas Europea y Mundial hagan constar en todos los foros europeos e internacionales de diálogo interreligioso la actuación monopolizadora, arrogante y totalmente alejada del diálogo en su actuación con los cristianos evangélicos españoles. Hechos como el presente reafirman que las conversaciones interreligiosas que se vienen celebrando con la Iglesia católica en España no son más que actos de cara a la galería, que la realidad contradice.

DESPEDIDA

Les pedimos que comprendan que están humillando y menospreciando una y otra vez, aunque sea involuntariamente –lo cual no es excusa- el sentimiento no ya sólo del pueblo evangélico español, sino de la memoria de las víctimas y sus familiares de fe protestante. Quizás ésta es la gota que ha colmado el vaso.

Esperando que aún se esté a tiempo de rectificar, les enviamos un respetuoso saludo.

 

Alianza Evangélica Española 

Apreciados Sres:

Me dirijo a ustedes en nombre de la Alianza Evangélica Española, entidad que agrupa a evangélicos o protestantes de toda denominación desde hace más de 130 años, y que pertenece a las Alianzas Evangélicas Europea y Mundial (con unos 400 millones de personas representadas en el mundo), para expresarle nuestra honda preocupación por la situación de los Derechos Humanos y de la Libertad Religiosa en el Estado de Chiapas.

Desde hace mucho tiempo se están produciendo en este Estado de México violaciones de toda clase contra la población de confesión evangélica. Los atropellos incluyen asesinatos, expulsiones, discriminación, etc. y creo que les constan perfectamente.

Ante ellos no se ha tomado una acción clara, concreta y contundente de parte de las autoridades competentes. De alguna forma, al no tomar las acciones que corresponden a un Estado soberano, se está consintiendo y volviéndose cómplice en estas violaciones de los Derechos Humanos, además de perpetuarse en el tiempo esta situación terrible que supone no sólo la destrucción de la mínima dignidad que merece un ser humano por el simple hecho de tener unas creencias distintas a las que profesa la mayoría, sino que además les aseguramos que ofrece una imagen muy negativa de su país, lo que nos duele por los lazos históricos que nos unen.

Es por todo ello que les rogamos -y moralmente exigimos- que se dé la protección necesaria a las personas que manifiestan una fe evangélica como la que se da al resto de los ciudadanos que están en peligro sin ninguna discriminación por razón de confesión religiosa. Pedimos también que se garantice que las personas, con independencia de su confesión, puedan ejercer sus derechos de reunión, de expresión, de culto, etc.

También  les  informamos  que  vamos  a  poner  inmediatamente  en  conocimiento  de nuestra oficina del Parlamento Europeo esta situación con todas las connotaciones ya mencionadas y podemos asegurarles que tomarán esta situación como una de sus prioridades.

Si desde su punto de vista pudiéramos hacer cualquier tipo de actividad, medida o gesto que  pudiera  serles  de  ayuda  o  apoyo  en  la  búsqueda  de  una  solución  real  a  esta situación, por favor no dejen de comunicárnoslo. Nosotros, como Alianza Evangélica Española seguiremos actuando para influir en todo lo posible para que cese esta persecución contra los ciudadanos mexicanos de fe evangélica en Chiapas. 

Jaume Llenas

Secretario Gral. 

El Consello Evanxélico Galego -CEG (1) -, la Alianza Evangélica Española -AEE (2) – y la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España -FEREDE  (3) – hacemos público conjuntamente el presente Comunicado ante la información periodística aparecida a finales del pasado mes de diciembre –principalmente en el diario  El Mundo (26 y 27 de diciembre de 2007)- referente a Marcos Zapata (pastor evangélico y educador nacido y residente en Galicia) sobre una conferencia que impartió en Zaragoza titulada “Cómo criar hijos heterosexuales” que ha sido interpretada y tildada como ofensiva y homófoba.

1.- Los evangélicos o protestantes españoles nos hemos distinguido siempre por la defensa de la tolerancia y de la libertad de conciencia de todos los ciudadanos por igual, habiendo nosotros mismos sufrido  la intolerancia y el rechazo social durante siglos. Ello nos hace comprender bien los sentimientos de otros colectivos también perseguidos y rechazados como es el caso del colectivo homosexual.

2.- Estamos a favor de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Ningún ciudadano debería ser discriminado por sus preferencias, opciones u opiniones, siempre que discurran dentro de un marco legal de libertades y respeto. Por ello estamos también a favor de que ni los homosexuales, ni los heterosexuales tengan ventajas o inconvenientes por el hecho  de serlo. También estamos a favor de que todos los ciudadanos puedan expresar libremente sus opiniones sin ser perseguidos por ello.

3.- Es  un derecho fundamental el de regirse por las propias convicciones, por ello es consustancial la libertad para elegir cambiar o no cambiar de opinión, de opción de vida, de preferencias, etc. Por ello, los ciudadanos no deben  ser perseguidos por el hecho de cambiar o intentar cambiar sus preferencias sexuales  (nadie  debe impedir la libre decisión  de optar por la homosexualidad, la heterosexualidad, ni por intentar revertir un cambio de opción previo),  ni por el hecho  de promover estos cambios de opción o actitud.

4.- Nos consta de forma fehaciente que Marcos Zapata defiende esta visión de la vida, y que la reproducción de frases e ideas entresacadas de su conferencia en Zaragoza  no se corresponden con su pensamiento y, como él afirma, con lo que realmente dijo y quiso decir.

5.- Entendemos además que, en su caso, lo que está en juego es el derecho a la libertad de opinión y expresión. Esta libertad de expresión implica poder  informar a los ciudadanos de que existen  opciones de vida diferentes, de que sólo a partir de esta información uno puede  tomar decisiones libres y basadas en el conocimiento. Nos preocuparía seriamente una sociedad que estuviera basada en el pensamiento único y que castigara la disidencia. Sería una deriva antidemocrática que no le conviene a nuestro país. Nos conviene a todos recordar la célebre  frase de Voltaire: “no estoy en absoluto de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo”.

6.- Finalmente, entendemos la sensibilidad del colectivo homosexual a causa de los prejuicios que debe enfrentar en la sociedad en general. Pero en el caso de Marcos  Zapata y de quienes nos identificamos con él, sólo hay respeto a la libre opción de todas las personas, incluidas aquellas cuya orientación sea homosexual. Y dentro de estas,  también para  aquellas que libremente quieran intentar cambiar esta opción.

Esperamos y deseamos que en el futuro logremos entre todos encontrar vías de encuentro, y no buscar puntos de conflicto, de forma  que podamos desde la pluralidad y el encuentro de diferentes puntos de vista –aunque sean opuestos en ocasiones- construir una España de convivencia donde  predominen la esperanza, la paz y el amor, principios en los que los creyentes y no creyentes coincidimos.

Mariano Blázquez Jaume Llenas David Rego
Secretario ejecutivo de FEREDE

 

Secretario gral. de la AEE

 

Secretario gral. del CEG

 

 

 

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(1) El CEG es la entidad representante legal de los evangélicos ante  el Gobierno de Galicia. Es uno de los Consejos Evangélicos españoles de mayor  antigüedad. Firmó un Convenio-Marco de colaboración con la Xunta de Galicia el 19 abril de 2.000

(2) La AEE  es la entidad ecuménica entre evangélicos más antigua de España (130 años de existencia), y cofundadora de la FEREDE. La AEE es miembro de las Alianzas Evangélicas Europea (con representación en el Parlamento de la UE, en Bruselas) y Mundial (con unos  400 millones de miembros).

(3) La FEREDE es la representante legal ante  el Estado español del conjunto de la confesión evangélica o protestante española –reconocida como de “notorio arraigo”-. La FEREDE y el Estado español firmaron en 1992 los Acuerdos FEREDE-Estado, a la vez que las federaciones representantes de las confesiones judía e islámica firmaban acuerdos similares.

Ante  la publicación, por  parte  de  la Editora Regional Extremeña, de  dos libros  que  contenían fotos  con  imágenes “pornográficas” de Jesucristo y otras  figuras del cristianismo queremos expresar como  Alianza Evangélica Española lo siguiente:

1.-  La mezcla de “porno duro” con el hecho religiosos cristiano supone una ofensa  grave  y una  agresión moral  al  cristianismo en  general. Hiere de forma profunda los sentimientos más íntimos y personales de muchos españoles.

El protestantismo no tiene iconos ni símbolos religiosos que adore o venere, pero si entendemos que las fotos mencionadas suponen una intolerable falta de respeto por su carácter insultante hacia los cristianos. Es una bofetada que recibimos sin responder con odio (poniendo la otra mejilla, si nos lo permiten), pero a la vez respondiendo con el dolor y la indignación que supone el ser tratados como a ciudadanos de segunda o tercera categoría.

Y lo decimos porque otros colectivos españoles no sufren esta falta de respeto. No nos imaginamos -por ejemplo- una exposición subvencionada con dinero público que  ataque a  colectivos como el  islámico, el  gay,  o  el  socialista (¿imágenes pornográficas de Pablo Iglesias, o Mª Dolores Ibarruri?). ¿No es una forma de discriminación flagrante el que se responda con suma energía ante actos ofensivos contra ciertos colectivos y, en cambio, no se actúe igual cuando el afectado es el colectivo cristiano?

2.-  Agradecemos las  disculpas de  Juan  Carlos Rodríguez Ibarra,  que  además reconoce que fue un error. Pero aunque creemos que este paso formal es necesario y positivo consideramos que debería ir seguido de medidas políticas con la persona del consejero de Cultura y Patrimonio de la Junta  de Extrenadura, Francisco Muñoz Ramírez, que además de  subvencionar con  dinero público el catálogo de las fotos de la exposición escribe el prólogo del mismo.

Si este es el concepto de cultura del consejero, creemos que en nada beneficia a la convivencia y que por lo tanto merece la condena no sólo moral, sino también política por sus actos.

3.- Por último, no podemos dejar  de condenar una segunda inmoralidad, y es la denuncia del  Partido Popular, realizada en un momento preelectoral en

2007 cuando la exposición se produjo en 2003.

Por una parte, si los hechos mencionados le parecen condenables, deberían haber actuado entonces. Por otra, el hacerlo en un momento cercano a las elecciones autonómicas y municipales es una actuación con claros ribetes de uso político del sentimiento religioso.

Esta  actuación supone, a  nuestro juicio, una  falsa moral  y  una  manipulación interesada de los hechos.

4.- Finalmente, reivindicamos, como ya hemos hecho públicamente en el pasado, la creación de la figura de un Defensor de la laicidad y la libertad de conciencia que defienda todas las creencias y formas de creer y no creer, de manera que actúe cuando existan situaciones que vulneren y agredan tanto la aconfesionalidad de la actuación pública como la ofensa al sentimiento religioso.

 

Alianza Evangélica Española

Ante  las  declaraciones de  Marion  Gorden  “Pat”  Robertson el  pasado 22  de agosto en su programa televisivo “Club 700” – transmitido por la cadena CBN (canal cristiano que en EEUU alcanza el millón de seguidores) – sugiriendo que el gobierno del presidente George W. Bush debería `deshacerse´ del mandatario venezolano queremos declarar públicamente nuestro rechazo total, uniéndonos a todas las grandes instituciones evangélicas internacionales, con las siguientes consideraciones:

1.- Desde el punto de vista legal y político, estas declaraciones alientan el terrorismo   internacional   de    Estado   y    son     contrarias   a    las convicciones democráticas, que  siempre han  sido defendidas por el protestantismo.

2.- El señor Robertson representa una  minoría radical evangélica que, aunque  con   gran  influencia  en   la  actual  administración norteamericana,  no   representa  en   modo  alguno  a   la   inmensa mayoría de los  evangélicos o protestantes de todo el mundo, que defendemos y trabajamos en pro de la justicia y el amor al prójimo.

3.- Por ello nos  sorprende y nos  indigna que  utilizando la  plataforma de la fe cristiana se induzcan actuaciones basadas en principios contrarios a  los   que   enseñó Jesús en  los   Evangelios. Las   iglesias evangélicas son  promotoras de la paz  con  justicia, del  amor a todos y del  servicio desinteresado. La predicación del Evangelio busca el acercamiento de los pueblos y el afirmar el derecho a la vida. Declaraciones como las del señor Robertson no pueden ser caracterizadas como evangélicas, ni encontrar respaldo en el Evangelio.

Finalizamos con  las  declaraciones de quien verdaderamente nos representa: “Amad a  vuestros enemigos, y orad por ellos, para que seáis hijos de vuestro Padre que  está en el cielo” (Jesús, en Mateo 4:44-45).

 

Alianza Evangélica Española

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