REFUGIADOS – Reflexiones sobre un tema de actualidad continua

1.INTRODUCCIÓN
La imagen de un niño de tres años, Aylan Shenu de etnia kurda, yaciendo muerto en una playa de Bodrum (Turquía) alertó al mundo de una de las olas de refugiados más importantes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Las imágenes de refugiados sirios que desesperadamente intentan llegar al centro y norte de Europa, llenan desde finales de agosto los telediarios y la prensa.
Olvidado parece al mismo tiempo el éxodo de centenares de miles de subsaharianos que intentan de la misma manera llegar a las costas europeas a través de Libia y Marruecos.
Solo Alemania – el país que más refugiados acoge dentro de la UE – espera para finales del año la llegada de un millón de refugiados, la mayoría de Siria, Irak y Afganistán.
¿Cómo debería Occidente reaccionar ante esta ola migratoria? Y más concreto: ¿Cómo deberían las iglesias evangélicas y los creyentes a nivel individual reaccionar? Las respuestas oscilan entre el rechazo frontal y la exigencia de un cierre de las fronteras exteriores e interiores de la UE hasta la reivindicación de un paso libre y sin impedimentos. Ambas posturas en sus muchas variantes, no solamente dividen a nuestra sociedad sino también a muchas iglesias.
Voy a tratar esta problemática desde una perspectiva general que pretende ir más allá de resolver las urgencias del día a día. Tenemos que analizar el tema desde diferentes ángulos porque para tener una idea equilibrada no sirven las reacciones emocionales y espontáneas.
II. EJEMPLOS HISTÓRICOS DE MIGRACIONES MASIVAS
Las grandes migraciones de los últimos 2000 años ocurrieron generalmente por circunstancias difíciles en los países de origen. Nadie sale de su tierra cuando le va bien. La primera gran ola de migración en Europa  ocurrió entre los años 300 y 500 cuando tribus germanas y los vándalos invadieron a gran escala al Imperio Romano y finalmente llegaron a ser una de las causas de su hundimiento.
Las últimas olas de migración a gran escala en Europa fueron los 25 millones de desplazados durante y después de la segunda Guerra Mundial, seguida de la guerra de los Balcanes en los años 90 del siglo pasado con 1,5 millones de refugiados.
Solo en el año 2015 se esperan aproximadamente 1,5 millones de refugiados en Europa, lo cual convierte la actual crisis migratoria en la más importante desde la Segunda Guerra Mundial.
III. REFUGIADOS EN LA BIBLIA
¿Puede la Biblia aportar algunos principios para poder entender mejor el tema y aportar soluciones fundamentadas en la ética cristiana?
La respuesta es afirmativa. Tenemos en la Palabra de Dios tanto descripciones de personas que huyen por razones de supervivencia, como regulaciones legales de cómo hay que tratar a los extranjeros.
Israel tenía que pasar unos 400 años en medio de otro pueblo. Una buena parte de esta estancia se caracterizaba por una abierta hostilidad por parte de los egipcios. Por lo tanto no nos extraña que la Ley de Moisés tiene que decir mucho sobre el trato de extranjeros (Deuteronomio 10:19; Éxodo 22:21; 23:9 y Levítico 19:33). Al mismo tiempo, en Israel quedó prohibido la adoración de dioses extranjeros, lo cual incluyó también a los extranjeros que habitaban en Israel (Éxodo 22:20). En este sentido no había libertad de religión.
a. Términos en hebreo
El mandamiento de cuidar y amar a los extranjeros residentes en Israel queda fuera de duda, mientras que ellos están dispuestos a no adorar a sus dioses. Esto queda más claro todavía cuando tomamos en cuenta que el hebreo tiene varias palabras que se refieren a los extranjeros y refugiados.
La palabra גר (ger) se refiere al extranjero que vive permanentemente en un lugar, en este caso en Israel y que goza de la protección de los israelitas y de su Ley. Los versículos que se refieren a este aspecto de extranjería fueron citados arriba. Los que gozaban del estatus de extranjeros y del derecho a residir en Israel, podía ser todo un grupo étnico (por ejemplo los gabaonitas en Josué 9) o personas individuales.
Un extranjero tenía ciertos derechos: los israelitas no podían oprimirle como ya hemos visto en las referencias de arriba; más aún: los israelitas tenían que mostrarle amor (Deuteronomio 10:19) y una de las razones para la observancia del día de reposo era precisamente la inclusión de los extranjeros (Éxodo 23:12). La segunda cosecha de las viñas y de los cereales estaban destinadas para ellos (Levítico 19:10; 23:22 y Deuteronomio 24:19-21).
Este artículo forma parte de la Revista IDEA.

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