Proyecto Eurovegas de Madrid

Desde hace varios meses el magnate del juego, Sheldon Adelson, baraja la posibilidad de instalar un complejo centrado en el juego en algún lugar de España, decisión que finalmente ha tomado y se ha localizado en la Comunidad de Madrid.

Ante este proyecto queremos expresar nuestra más profunda preocupación.

1- La instalación de un complejo centrado en el juego basándose en el número de puestos de trabajo que creará y en el dinero que moverá es una visión a corto plazo, que generará más consecuencias negativas que los beneficios que traerá.

Necesitamos una sociedad y como consecuencia unos gobernantes que miren en el beneficio global, a medio y largo plazo más que en el dinero para hoy que trae graves consecuencias en todos los ámbitos para nuestro país.

Ya se ha demostrado en crisis anteriores que las soluciones a corto plazo traen problemas a largo plazo. En los años 60, la crisis de la vivienda llevó a una construcción exenta de planes urbanísticos y de previsión de servicios para la población, que aún estamos pagando en grandes sectores de nuestras ciudades. Estos sectores de crecimiento de aquellos años son los actuales barrios donde se concentra la droga, la delincuencia y toda clase de precariedades. Si ahora permitimos el destrozo y la densificación de otras zonas de nuestro país, para tratar de dar una respuesta a corto plazo, crearemos problemas que vamos a lamentar durante muchos y muchos años.

2- Antes de aceptar los ingresos de este tipo de negocio (pocos para la mayoría de nosotros, ya que vienen con la pretensión de ser un paraíso fiscal para sus beneficios por un mínimo de 10 años) hay que considerar los costos.

No podemos ignorar que en estos negocios hay un gasto en seguridad pública, pues hay que aumentar el número de los agentes destinados a la vigilancia del entorno, tenemos gastos en términos de salud pública, gastos en términos de familias afectadas por la ludopatía, alcoholismo, drogas.

Realmente los únicos que sacan verdaderos ingresos de este negocio son sus dueños, nosotros nos quedamos con los gastos. Es interesante prestar atención a los estudios que se publican sobre la degradación de los entornos donde estos “parques temáticos del juego” se instalan. Aunque sólo mirásemos la relación entre ingresos y gastos, esta inversión sería muy cuestionable. Con seguridad es pan para hoy, pero hambre para mañana.

3- No es de despreciar el coste ecológico en términos de degradación del entorno del lugar en el que se pretende ubicar. Como mayordomos de la tierra, somos responsables de la mejor utilización del suelo.

4- Uno de los argumentos de más peso en la creación de este tipo de negocios privados es la creación de puestos de trabajo.

De hecho existen “negocios” tremendamente lucrativos en esta sociedad. Los “negocios” que más dinero y “empleo” producen en todo el mundo son la trata de personas, el tráfico y la venta de sustancias estupefacientes y el tráfico de armas. Por ahora, hemos considerado que, aunque producen dinero para unos pocos y “empleo” para otros, no son compatibles con los principios que queremos darnos como sociedad.

Hay líneas rojas que no queremos atravesar, aunque produzcan dinero y “empleo” porque valoramos más ese conjunto de valores, ya que ellos dan vertebración a la sociedad y, a medio y largo plazo, su resultado es mucho mejor.

5- Otro peligro no menor es poner al país de rodillas ante las grandes corporaciones extranjeras.

Si vamos a cambiar leyes o vamos a crear islas de alegalidad, como consecuencia de la presión de las grandes multinacionales, en las que se permitiría hacer excepciones a normas que nos obligan a todos, realmente perdemos soberanía y la traspasamos a las grandes multinacionales.

Uno de los derechos fundamentales es que todos somos iguales ante la ley, seas quien seas estás obligado por la misma ley. No debería ser posible, que por un puñado de dólares y de empleos, subastemos aquellos principios normativos en los que como país creemos.

6- Esta situación pone de manifiesto la necesidad de unos gobernantes que tengan valores sobre los que construir una sociedad.

Las sociedades no se construyen principalmente sobre cimientos económicos, sino sobre un conjunto de valores que produce resultados en todas las áreas, incluyendo el área económica.

La sociedad occidental se ha construido sobre unos valores y sobre unos principios espirituales, que nos han llevado a ser la sociedad de los Derechos Humanos.

Las situaciones de crisis ponen de manifiesto aquello en lo que estamos fundamentados, sale lo mejor y lo peor del ser humano. Necesitamos personas, y por ende gobernantes, con criterios, que sean creíbles y en los que podamos confiar. Cuando estos se dejan guiar, principalmente, por estas soluciones tan a corto plazo, nos damos cuenta de que un pragmatismo sin principios se está levantando y de que la ética, la verdad, y el bien común, están siendo vendidos a bajo precio.

Equipo de Autorización 



Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Suscríbete a la newsletter gratuita de la Alianza Evangélica Española.